Romancero Sentimental
\Romance de “La Solterona”
\A Rizal, el mártir, el héroe
\A ti

Esperanza Lázaro Baxter
Esperanza Lázaro Baxter, poetisa y artista, nació en Barcelona y estudió en la Escuela de Bellas Artes de dicha ciudad. En España había obtenido varios premios y menciones honoríficas por sus escritos. Llegó a Filipinas en 1952. Estuvo muy activa en el mundo literario de Manila y era miembro de número de la Academia Filipina de la Lengua Española. Fue premiada con el Premio Zóbel en 1957 con su Romancero sentimental, una colección de ensayos y poesías. Actualmente vive en California. Gracias a una nieta, también poetisa, se editó un libro de una selección de 19 poemas titulado, igual que la obra premiada con el Premio Zóbel, Romancero Sentimental (2010, Wordrunner Press, Petaluma, California). Aunque solamente aparecen 19 poemas en esta edición, Esperanza Lázaro Baxter tiene una inmensa colección de su poesía que abarca temas de inspiraciones españolas, religiosas, y filipinas. Aquí presentamos tres de sus poemas.

......El 31 de mayo de 1959 en Manila, escribe Miguel Ripoll (de El Debate) en su Introito del Romancero Sentimental de Esperanza Lázaro Baxter:
“Como en arena movediza en la que el forcejeo físico va sepultándole a uno, poco a poco, hasta hacerlo suya entermaente, en este Romancero sentimental como modestamente lo titula su autora, la española más deliciosamente filipina que he conocido, Doña Esperanza L. Baxter, sucede algo parigual, aunque en plano de alma adentre: Porque mientras más se lee, con el forcejeo emotivo que nos produce, más nos vamos sumergiendo en un éxtasis sublimado del espíritu, hasta quedar enteramente sumergidos en el hechizo de su poesía.
Romancero Sentimental son trozos palpitantes que la poetisa ha sabido arrancarle a la vida, plasmándolos en exquisitos versos, fáciles, sencillos, cuán más hermosos así, que lo sería algo que se rebusca y se pule hasta la perfección desabrida.”
Romance de “La Solterona”


Me llaman la solterona…
que nunce tuvo un idilio;
¡a mí, que te amé hasta el margen
de mi loco desvarío!
Y al oírlo por el pueblo
en despiadado estribillo,
canturreado entre dientes,
me suena como un delito.

¡Ay, amor! ¡Me has hecho loca,
de tanto amarte en espíritu!…
Fueron las noches siguientes
al deshecho compromiso
de mi amor puro y constante,
y del tuyo, ya en desvío,
como manada salvaje
de perros dando alaridos
lastimeros sobre el cuerpo
del amo ya fenecido…
Tú me hiciste solterona
sólo por puro capricho;
por quedar bien ante el pueblo
de amigos y empedernidos,
que retándote entre burlas,
pidiéronte un “sacrificio”
para probar que eras “hombre”
de bravura y de dominio.
¡Pero amor! ¡Qué cruel agravio,
fue el que tú hiciste conmigo!…
Y desolada entre angustias
del corazón mal herido,
me refugié en la penumbra;
puse luto a mis vestidos,
e igual que monha en su claustro,
¡así me encerré en mi piso!

Y en mis balcones de albahaca,
de geráneos y tomillos,
¡planté una cruz de vidrieras…
y un sudario de visillos!
¡Qué sedante y qué consuelo
a mi amor desfallecido,
poder verte a todas horas
ir de tu casa a tu oficio!
¡Ay, amor de mis amores…
qué confesión hoy te digo!
¡Cuántas auroras y ocasos
sorprendiéronme allí mismo,
mi cuerpo cual cruz de ámbar
clavada tras los visillos…
y mis ojos lagrimeantes,
igual que cirios votivos,
espiándote los pasos,
día a día, que eran siglos
para mí, que te quería
con un amor infinito!

Envejecí como rosa
en mi vaso de suplicio
deshojándose mis años
¡cuál pétalos de amor místico!
Y hoy, después de treinta años…
y ya quince de ser viudo…
con tu corona de canas…
y yo, con rostro marchito…
tú, solitario en tu casa…
ya con mujer tu hijo…
ambos, en la misma plaza,
¡e igual! En el mismo sitio
de antaño, estamos hablando
con pensamientos distintos.
¡Inmortal amor no muere;
es agónico suplicio!…

Aún recuerdo aquella tarde
que tu mujer diote un hijo…
¡Ay, dolor de mis amores!
¡Qué de cosas yo te explico!…
Tú saliste de tu casa,
igual que sale un chiquillo;
con la cara iluminada,
y en tus pupilas mil brillos;
nervioso por el trance,
¡y de gozo enloquecido!
Y salvando la distancia
entre el doctor y tu piso,
cruzaste cual meteoro
el portal de mi recinto.
Yo me quedé anonada;
y aún pensando en mi martirio
de quererte ciegamente
sin amor correspondido,
quise compartir to gozo,
alegrándome contigo.
¡Y pareciome en mi entraña
concebir algo inaudito…
que, madurando de pronto,
¡asistiome el dolor mismo
de tu mujer, que en su carne
le estaba naciendo el hijo!
¡Ay, vida! ¡qué gozo tuve…
compartir algo contigo!
¡Ay, qué felicidad más grande…
dentro mismo de mi espíritu
sentirme madre una vez,
aunque fuese así, ficticio!…

¡Y abrí aquella tarde fausta,
de par en par los visillos!…
!y me acicalé de rojo!…
¡y hasta en mi prieto corpiño,
cual si estallaran de pronto,
de tanta ternura henchido,
prendí una rosa de fuego;
y en mi seno, mis dos lirios!
La naturaleza dioles
el fugaz gesto de erguirlos,
¡cual si fluyera ya en ellos
por milagro, el lácteo líquido!…
¡Ay, amor! ¡Qué tarde aquella
más cuajada de suspiros!…
Luego, radiante de gozo,
cual nueva madre por su hijo,
salí al balcón con los brazos
acunando en mi delirio
¡al hijo que no me diste!
pero que, sin concebirlo,
lo sentí nacer en mi alma,
¡cual nace en la for rocío!

Y orgullosa con mi estado,
de pie junto a mis tomillos,
contemplé las altas cumbres,
como si fueran castillos
de ilusiones renacidas
en mi vida de martirio.
¡Ay, amor! ¡Qué tarde aquella!
¡Nunca más volví a sentirlo!…
¡Hasta el sol, rumbo a su Ocaso,
lleno de rayos oblicuos,
ruborizando sus ocres
sonriose complacido;
y al besar mi febril rostro,
¡encendió mis labios lívidos!…


Romancero Sentimental
2010, Wordrunner Press, Petaluma CA




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Tomo XVI, no.2,
Verano-Otoño 2012
,

Director: Edmundo Farolán
Isaac Donoso Jiménez
Subdirector, Redactor




En este número:

Perro Berde
o la persistencia de la cultura hispanofilipina

Antonio García Roger

Roberto Blanco Andrés,
El Estado en Filipinas:
Marco político
y relaciones internacionales
(1986-2010)

Isaac Donoso Jiménez

Antipoesías
Guillermo Gómez Rivera

Romancero sentimental
Esperanza Lázaro Baxter

Oda al mantón,
Fuga en sol menor

Edwin Agustín Lozada

BIBLIOTECA DE CRÍTICA
LITERARIA FILIPINA
NÚMERO OCTAVO

Las colecciones de clásicos hispanofilipinos
Isaac Donoso Jiménez

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