Carpe Diem en el poema "Manila"
de Fernando Ma. Guerrero:
Las conexiones del presente, pasado y futuro


Therese Chua
Esa flor es Manila, hada morena
en cuya frente joven y serena
dormitan los crepúsculos de Mayo;
virgen maga que ríe entre la bruma
y juega con la nieve de la espuma
que constela el azul del mar malayo. (Guerrero 13-15)
Nora Jolipa en su ensayo titulado “Lost Paradise”, dice que es inevitable pensar en la imagen del paraíso perdido cuando se piensa en la literatura filipina en español (24). Estas palabras hacen recordar el tema pastoral-bucólico-rural de John Blanco, cuando dice que “this literary form foregrounds the life and customs of the countryside, oftentimes in direct opposition to the ways of the city as well as the threats of war and civil disturbance. Central to this opposition is the idealization of country life as the remains of a lost Arcadia, or Golden Age (19)”.

.....En este ensayo, trato de analizar el poema “Manila”, escrito por Fernando Ma. Guerrero en 1900, con la idea principal de que fue un escritor nacionalista que usó el tema pastoral en este poema para inculcarle nacionalismo a la gente. Sé que hay muchas definiciones de la palabra “nacionalismo” y en este ensayo, las definiciones que voy a usar son las de Roxas-Tope en su libro (Un)Framing Southeast Asia: Nationalism and the Postcolonial Text in English in Singapore, Malaysia and the Philippines, quien dice “Nationalism is regarded as a natural attachment felt by an individual to the land and community that succour him/her (15)” y “Cultural nationalism responds to the 'psychological need to define oneself in terms of membership in a given community' … the perpetuation from generation to generation of the fear of the enemy whose real or imagined hostility threaatens the security of the nation (16)”.

.....Regresando a la definición del tema pastoral que propone John Blanco, podemos ver en la primera lectura del poema que el tema antedicho es muy evidente; especialmente en las líneas “tengo una flor edénica escondida (4)”. El uso del término edénica hace recordar las imágenes del paraíso perdido (Jolipa, 23). La descripción de la localización de la flor “En el rincón más íntimo del pecho (1)” dice que está en un lugar de difícil acceso, o en un lugar muy íntimo. Las siguientes líneas “donde solloza el corazón deshecho / por las desgracias del país nativo (2-3)”, recuerda a la colonización de Filipinas por España que fue considerado por la mayoría de los filipinos como un acto que destruyó Filipinas. Aunque el poema fue escrito en 1900, cuando Estados Unidos ya ocupaba Filipinas, la memoria de la ocupación de España era todavía reciente. A pesar de las desgracias del país, la flor edénica aún vive en el rincón del corazón del autor, que es nostálgico con la definición del tema pastoral. “The longing for the countryside (or the simpler life), and the opposition to the ways of the city (Blanco, 19)”, está presente en las líneas antedichas. Además, la línea “tengo una flor edénica escondida (4)” es importante porque una flor connota la belleza, la influencia y la felicidad: la belleza porque en general, es maravilloso mirar la flor, la influencia porque el olor de una flor difunde e invoca la felicidad en toda la gente y en las abejas también. Aunque la flor es bonita, es edénica y escondida: muestra la dificultad de alcanzarlo. Significa también el paraíso perdido y el idealismo de volver al pasado.

..... La segunda estrofa enfatiza la belleza de la flor. Descubrimos que la flor es indígena “Esa flor es indígena (7)”. ¡Está aquí! La flor indígena en el poema es muy dulce como la miel de Himeto (10), una montaña situada en Atenas que tiene la mejor miel de Grecia. La imagen de la paloma aparece en esta estrofa también, muestra la tranquilidad, la paz, y la libertad donde está la flor. En este punto, poco a poco, la imagen de la flor indígena está formada en la mente de los lectores. Descubrimos en la siguiente estrofa que la flor indígena es Manila, la capital de Filipinas.

.....La imagen de Manila como la flor indígena se labra más en la cuarta estrofa, donde el autor usa muchos adjetivos positivos “Es hermosa, es gallarda y es altiva (19)” para describirlo. Además, en esta estrofa, el autor usa el término “belleza campesina (22)”. La belleza de la campiña, o del pasado, y las siguientes descripciones de Manila, la flor indígena, relaciona Manila con una mujer “une sus aires de elegante ondina / y a su faz de mujer, su alma de diosa (23-24)”, que recuerda con lo que dice C. L. Innes “nationalist poetry invokes a feminized symbol of the nation (126)”.

.....El concepto de que la campiña o el pasado no pueden retornar, o en las palabras de Blanco “the idealization of a return home (24)” que es otro elemento del tema pastoral es evidente en la quinta estrofa, donde el autor dice “¡Manila! ¡oh, cuán llorosa y tristibunda, / al través de una lucha furibunda, / te vi desde mi amarga lejanía! (25-27)”. Las líneas pueden significar que el autor está físicamente lejos de Manila, que a pesar de ser ciudad, mira como la campiña; o que él está lejos en un sentido figurado, no le gusta lo que tiene en su presente. Por consiguiente hay una amargura que no puede estar allí, o no puede retornar al pasado. Las líneas “mientras caían sin color las flores / con que alhajaras tu cabeza un día (29-30)” da la imagen del caído de Manila, una indicación que la colonización es completa y el país ha perdido su inocencia y belleza. Otra vez recuerda un elemento del tema pastoral, que dice “the identification between one's separation from the homeland and one's separation from innocence (Blanco, 24)”.

.....En las siguientes líneas, la idea del nacionalismo se ha propuesto por el autor, primero en el verso “¡Pobre virgen tagala! (34)” y segunda en la línea “late el nervio inmortal del tagalismo (39)”. Hace una referencia a la unidad de la nación y de la gente cuando usa las palabras tagala y tagalismo.

.....El autor se refiere a la destrucción del país por las guerras y colonizaciones en las líneas “Sangre de hermanos que mató el Destino (31)” y “¡Pobre virgen tagala! Más valiera / que en el negro oleaje pereciera / por no verte sufrir un solo instante (34-36)”.

.....El anhelo por la vida simple es más enfatizado cuando los lectores se dan cuenta de que la flor indígena en el corazón y la mente del autor crece en las montañas “Mira: en la cumbre azul de tus montañas / que no tienen aún huellas extrañas, / late el nervio inmortal del tagalismo (37-39)”. Esto puede significar también la lejanía del nacionalismo. Significa que en este momento, el concepto de nacionalismo es todavía difícil de alcanzar, o que está escondido en el fondo de la gente. Sin embargo, no significa que no pueda salir de la gente. La imagen de la flor abierta “¡Oh flor abierta en la región tagala (52)” connota la imagen del conocimiento de la gente. La flor, que también en este punto significa el nacionalismo, está abierta y ¡está en Filipinas! En el tiempo correcto, la gente se dará cuenta de la importancia del concepto de nacionalismo. Dios ha creado la flor “al soplo creativo de Bathala (53)” y por lo tanto está predestinado a estar allí.

.....La última estrofa muestra la tristeza de la flor. Está sangrando y llorando “Tú, aunque desangrada, aquí en mi pecho / donde te llora el corazón deshecho / y donde yo tus lágrimas recibo (55-57)”, posiblemente por la colonización de las Filipinas por los invasores americanos. No obstante, el autor mantiene su optimismo por la flor, por la belleza, por Manila, por las Filipinas, por el nacionalismo, etc., y sus efectos en su vida. La memoria de la flor todavía alivia sus sufrimientos y penas.

.....Aunque el poema habla más del pasado y el presente del autor por su tema pastoral y su nostalgia, una mirada al poema con perspectiva dirigida al futuro será útil también. El poema podrá servir tanto una guía para el futuro como un recuerdo de lo que un pasado perdido puede causar a la gente y a la nación. En palabras de George Santayana “Progress, far from consisting in change, depends on retentiveness. When change is absolute there remains no being to improve and no direction is set for possible improvement: and when experience is not retained, as among savages, infancy is perpetual. Those who cannot remember the past are condemned to repeat it”.



Referencias

Blanco, John D. “The Pastoral Theme in Colonial Politics and Literature.” Diliman Review 52, 1.4. Quezon City: University of the Philippines, 2005.

Guerrero, Fernando Ma. Crisálidas. 2a. ed. Manila: Philippine Education Foundation, 1914.

Innes, C. L. “'Forging the Conscience of Their Race': Nationalist Writers.” New National and Post-Colonial Literatures: An Introduction. Ed. Bruce King. Oxford: Clarandon Press, 1996.

Jolipa, Nora T. “Lost Paradise: American Colonialism and the Filipino Writer in Spanish.” Nationalist Literature: A Centennial Forum. Ed. Elmer A. Ordoñez. Quezon City: University of the Philippines Press, 1996.

Roxas-Tope, Lily Rose. (Un)Framing Southeast Asia: Nationalism and the Postcolonial Text in English in Singapore, Malaysia, and the Philippines. Quezon City: UP Office of Research Coordination, 1998.

Santayana, George. Reason in Common Sense. New York: Dover Publications, Inc., 1980. The Project Gutenberg eBook. July 19, 2010
<http://www.gutenberg.org/files/15000/15000-h/15000-h.htm>



Manila

En el rincón más íntimo del pecho
donde solloza el corazón deshecho
por las desgracias del país nativo,
tengo una flor edénica escondida
que perfuma las horas de mi vida
con los efluvios del recuerdo vivo.

Esa flor es indígena: su aroma
que bebe con su pico la paloma
al cantar por la atmósfera tranquila,
tiene lo dulce de la miel de Himeto
y el olor delicado del cafeto
que á las caricias del terral oscila.

Esa flor es Manila, hada morena
en cuya frente joven y serena
dormitan los crepúsculos de Mayo;
virgen maga que ríe entre la bruma
y juega con la nieve de la espuma
que constela el azul del mar malayo.

Es hermosa, es gallarda y es altiva,
y junta a su rubor de sensitiva
la tentadora gracia de la rosa. . .

Por eso a su belleza campesina,
une sus aires de elegante ondina
y a su faz de mujer, su alma de diosa.

¡Manila! ¡oh, cuán llorosa y tristibunda,
al través de una lucha furibunda,
te vi desde mi amarga lejaníal
Brotaban de tus ojos tus dolores,
mientras caían sin color las flores
con que alhajaras tu cabeza un día. . .

Sangre de hermanos que mató el Destino
humea entre las piedras del camino
que sigues azorada y vacilante. . .
¡Pobre virgen tagala! Más valiera
que en el negro oleaje pereciera
por no verte sufrir un solo instante.

Mira: en la cumbre azul de tus montañas
que no tienen aún huellas extrañas,
late el nervio inmortal del tagalismo:
allí fermenta tu gigante anhelo
en comunión perenne con el cielo
y los grandes misterios del abismo.

¡Manilal En tus gravísimos pesares,
amargos como la onda de tus mares,
he empapado mis rimas inarmónicas,
como se empapan en la luz celeste,
suelta a los aires la irisada veste,
tus doloridas sílfides lusónicas. . .


¡Oh, Manila! ¡oh mi pálida princesa
cuyas sandalias de oro la mar besa
con sus blancas espumas armoniosas!
¡Oh flor abierta en la región tagala
al soplo creativo de Bathala
en las edades prístinas dichosas!

Tú, aunque desangrada, aquí en mi pecho
donde te llora el corazón deshecho
y donde yo tus lágrimas recibo,
eres la flor de gloria en él prendida
que alivia las tristezas de mi vida
con los efluvios del recuerdo vivo.

Manila, 1900.

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Tomo XVI, no.3,
Invierno 2012-13
,

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Subdirector, Redactor




En este número:

Editorial

El Documental "El Idioma Español
en Filipinas" se proyecta en Manila

Javier Ruescas

El documental sobre el idioma
español en Filipinas

Guillermo Gómez Rivera

Introducciones a la literatura filipina
en español:
Análisis de las obras de
Estanislao Alinea,
Luis Mariñas y Delfín Colomé

Cecilia Quirós Cañiza

Isaac Donoso y Andrea Gallo:
Literatura hispanofilipina actual

Jorge Molina del Callejo

Intertextualidad hispanoamericana
en las letras hispanofilipinas

Manuel García Castellón

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