Discurso de ingreso en la Academia Filipina de
Hilario Ziálcita y Legarda:
La maravilla del español hablado.
(abril del 2005)


Una vez en América, telefoneé a mi señora...y ¿cuál fue mi sorpresa? Mi casera me pidió que le perdonara por escuchar mi conversación, porque le encantaba oír el español. Esto no fue la única vez que oí yo ensalzar el lenguaje, lo mismo había ocurrido en varias ocasiones, ya viajando por avión... que me pregunto ¿Por qué será? ¿Qué atractivo tiene esa lengua?

Es dulce, meliflua. Sus vocales “clarísimas” ...tal como las del latín de donde provino como lengua, que por eso se le llama lengua latina... que recuerda la sonoridad de aquella oración de Cicerón cuando imploraba con voz estentórea en el Quirinal: Qui usque tandem abutere Catilina patientia nostra? (¿Hasta cuando abusarás Catalina nuestra paciencia?) Es indudable que el español sea la verdadera heredera del latín por su gran semejanza.

Por seis siglos España estando bajo la dominación romana, absorbió la cultura greco-latina, como después, por siete siglos, la mahometana, entonces la más avanzada en las ciencias, a la par que se desarrollaba su cristiandad. De aquí que su cultura fue de la más avanzada en su tiempo.

De hecho, fuimos los filipinos los recipientes de esa cultura cuando Felipe II nos envió ese comité de religiosos y educadores, empezando con Legazpi, Urdaneta y Salcedo, desde su venida hasta completar los 333 años de nuestra colonización, De aquí que el español fue ya más tarde con el tiempo formando a nuestra gente, manifestándose en nuestros encumbrados líderes como Rizal, Quezon, Osmeña y Recto y otros de su época.

Recuerdo antaño, antes de la última guerra, cuando era el lenguaje de las Siete Palabras durante la Semana Santa en Intramuros cuando los predicadores dominicos españoles lo lucían en sus sermones de las Siete Palabras, desde los púlpitos de la vetusta iglesia de Santo Domingo, atrayendo inmensidad de oyentes fervorosos, embelesados por la belleza y sublimidad del lenguaje, en afirmación a lo que Carlos II dijo del español: “la lengua para habar con Dios”.

¿Y qué de los balagtasan, las populares justa poéticas entre Bernabé y Balmori cuando los filipinos usaban ese lenguaje maravilloso para sus contiendas literarias?

Su continuo uso actuando en la psique de nuestros ilustres líderes políticos fue influenciando y moldeándola...recordando como Osmeña, Quezon, Recto y otros lo lucían arma convincente para el bien, a...(?)
¿Por qué recordar todo esto, sino para que los que todavía hablan el español conserven lo que fue lengua de sus antepasados, ya que aún se quedan muchísimas palabras españolas en el tagalo, valorando su herencia cultural.

Recuerdo lo que uno de los redactores de la Free Press contaba sobre el encanto que le producía silabear el nombre de JOSEFINA que lo enunciaba con cariño...Jo-se-fi-na, Jo-se-fi-na (que no su nombre en inglés de Josephine).

También lo que un empleado mío, de allá en su remoto pueblo de Catanduanes, isla de pobre población, contaba que su madre solía reunir a sus diez hijos para rezar diariamente el santo rosario, que lo hacía en español, que era lo único que sabía de esa lengua. Pues allá en esa isla se formaron muchos sacerdotes de nuestro país.

Podemos decir que el español en el tiempo de su apogeo o de mayor uso como lengua nacional predominaron las obras de José Rizal y de sus compatriotas que estando en España escribían con familiaridad en esa lengua como también vocalizando libremente sus pensamientos políticos. Teníamos una colección literaria de aquella época que ya más tarde se trató de recordar al iniciar el Premio Zóbel que fue valiosísimo relicario de los escritos del 1922-1941, aunque de limitada cantidad. Sería de interés innegablemente reunir las grandes aportaciones literarias de esa época antes de que se pierdan y no poderlas encontrar. ¿Qué sería poder tenerlas en una vasta colección para mejor disfrutarlas, para poder ojear sus páginas hoy día? Así saboreando las poesías completas de Flavio Zaragoza Cano o de Benigno del Río y demás ilustres literatos. También podrían incluirse los valiosos escritos de los periodistas de todo el país, recordando como se comunicaban en esa lengua que fue nuestra. De hecho, nuestra joven generación apreciaría nuestro patrimonio cultural que entonces era la más avanzada en todo el Extremo Oriente como se ven en los periódicos La Vanguardia, El Debate, El Comercio y otros. Desenterrando la literatura de los periodistas también se ve que dejaron perlas escondidas de nuestro pasado, que son gloria de Filipinas por su avanzada cultura occidental, la única en el Oriente. Ahora hay cuatrocientos millones hispanoparlantes, la segunda lengua más hablada del mundo, después del inglés. Gloriémonos por haberla hablado. Recordemos como nuestro Carlos Rómulo, bien versado en el español, que lo hablaba divinamente, obtuvo su puesto presidencial de La Organización de las Naciones Unidas por el voto latino que le respaldó y que también recordemos que hoy día en La Avenida de Filipinas en Madrid se decubre la monumental estatua de Rizal como de su famosa poesía del Último adiós que van atrayendo numerosos transeúntes.

Por último afirmamos que el español es musical. Recuerdo que una vez le di de leer una poesía mía, El Pajarito, al musicólogo Señor Don Delf´ín Colomé que lo leyó, dando un solo comentario: “musical”. La poesía La Nao de Manila, que tengo escrito, se puede leer cantando con el tono del Mantón de Manila.

Ya se va esa Nao de Manila
esa Nao que se lleva mi amor...
una flor que en sus labios destila
elixir de fragancia y dolor...

Una última observación: En la revista Philippine Panorama del 29 de marzo de este año, el profesor Cirilo Bautista de la Universidad de La Salle cuenta lo que José García Villa, eminente poeta filipino de los que escriben en inglés: “Filipino poets are EARLESS because Filipino poetry is TUNELESS.” Traduciendo “Los poetas filipinos que escriben in inglés son SORDOS porque la poesía filipina es DISCORTANTE.” Pero vaya...¿por qué de lo dicho...de que el inglés le falta algo.

Concluimos afirmando en esta larga charla..que en su musicalidad está la maravilla del español hablado!.

Hemos dicho.

Hilario Ziálcita y Legarda
Manila
abril del 2005

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Tomo X, no.2,
Otoño 2006

Director: Edmundo Farolán



Filipinas y la recuperación
de su identidad
Fernando Arenas Álvarez

El poeta Edwin Agustín Lozada
La poesía filipina en español
continúa manifestándose

Manuel García Castellón

La dama de blanco
(nueva versión)
Edwin Agustín Lozada

La historia de la escena filipina
(fragmentos),
(Primera Parte)
Cecilia Quiros Cañiza

Discurso de ingreso
a la Academia Filipina

de Hilario Ziálcita y Legarda:
La maravilla del español hablado.

Grabación del Presidente
Manuel Quezon
en castellano e inglés

 
Cartas de lectores



Itinerancias:
Comings and Goings
Carayan Press anuncia
la nueva publicación
de la poesiá de
Edmundo Farolán Romero




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