El caso de José Rizal frente a los dominicos españoles
Guillermo Gómez Rivera


Cuales quiera que sea administrador y, o, dueño de pisos, casas y algunas tierras, a alquilar, ha tropezado, ocasionalmente, con el problema usual entre dueños e inquilinos. Y ese problema usual consiste en que el inquilino, por alguna razón suya no pueda, o no quiera, pagar el canon, el alquiler o la renta contratada.

No es infrecuente tropezar con inquilinos que, tras favorecerles en casi todo lo que requieran dentro de lo posible, todavía se les haya ocurrido no pagar el alquiler contratado porque "usted es rico y yo soy pobre" o alguna razón banal por el estilo.

Hoy día, es costumbre en Filipinas que tras un plazo de tres meses, los inquilinos que dejen de pagar el alquiler contratado, se les lleve al tribunal o a la Corte del Barangay. No han sido pocos demandados que luego cuestionan los títulos de propiedad del dueño además de preguntar si el administrador pagaba los debidos impuestos sobre la propiedad dada a alquilar cuando son ellos los que precisamente no pagan ningún impuesto.

Pero todo esto demuestra pura mala fe porque la intención es ver si salen con la suya. Hasta nuestros días y en casos de deshaucio, hay inquilinos que acuden a la citada fórmula de defenderse recurriendo a la banalidad del "to cuestion the ownership of the property" (cuestionar la titularización de la propiedad). Esta táctica, desde luego consigue alargar el juicio. Mediante este truco, el inquilino delincuente retiene la posesión y el control sobre la propiedad o el inmueble alquilado o arendado.

Magnánimos fueron los Dominicos en regalarles a los Rizal cinco años de explotación libre de las 500 u 800 hectáreas que se les dio como aparceros de la hacienda de Calamba. Eran cinco años libres “de todo canon o pago de arriendo".

Un análisis de este caso agrario puede ponerle a José Rizal en una situación negativa. Pues, cuestionar la propiedad de los dueños que favorecieron a su familia, y a él personalmente, de forma injusta, no está del todo bien. Y este caso legal arroja una sombra negra sobre el carácter de José Rizal, o si quieren, sobre el de su hermano Paciano. Es por esas tierras dominicas de Calamba por las que José Rizal pudo educarse en los mejores colegios de Manila y de Madrid, tener una vida casi regalada y viajar extensivamente por Europa. José Rizal ha ido y venido, entre Filipinas y España, dos veces por lo menos. Y tuvo, el mismo José Rizal, el gran lujo de ser un trotamundo en aquellos tiempos cuando viajar costaría muchísimo más que en el tiempo presente.

Hablemos claro. El odio a los frailes bien se puede ver en sus novelas. Y la raíz de ese odio es la aparente rabia de no ser, su familia y él mismo, los dueños absolutos de las tierras productivas de Calamba. Tierras que tanto dinero y bienestar le había dado en su vida.

Hemos de percatarnos, al final, que Rizal tan solamente era otro ser humano, pero con una pasión "por la propiedad de otros". Es es un dato que nos parece poco edificante.

Esta fue la táctica, al parecer, empleado por José Rizal y su hermano, Paciano, en contra de los dueños de la propiedad ajena que trabajaban. Propiedad que era de los Dominicos. Y, el consejo que su mismo abogado. Felipe Buencamino, le da es revelador además de cierto. Pues Buencamino le dijo a José Rizal que el caso que tenían con los Dominicos no podía prosperar.

Como siempre hemos dicho, José Rizal fue re-inventado por los invasores WASP usenses para sus fines bastardos sobre Filipinas. Pero ni aun esa reinvención de Rizal podrá salvarle de sus flaquezas humanas.

Desde luego que hemos de sacarle adelante a José Rizal como el gran poeta que es, el gran romántico, y el gran literato filipino en español que es. Pues, por encima de esta su señalada flaqueza, ha sabido volver a la verdad y morir con grandeza retráctandose de todo lo que escribió en contra de la Iglesia Católica y en contra de España. Esa retractación es la que, al fin y al cabo, le hace grande a Rizal. Pues, arrepentido, resulta ser un buen modelo a seguir en esta vida.

Pero los enemigos de la Iglesia y de lo hispano en Filipinas quieren seguir usándole a José Rizal para sus fines francamente injustos. Y se valen muy en particular de sus errores retractados para seguir adelante con su propaganda contra la Iglesia y la España católica. No quieren admitir que esos errores que utilizan ignominiosamente para sus bastardos fines son errors de los cuales José Rizal ya se retractó de forma contundente.

Ya es hora que los que utilicen esos errores retractados por el mismo José Rizal, para promover sus oscuros fines, ya deben de quedar desenmascarados ahora mismo. Pues, a la larga, esa conducta repugnante por parte de unos cuantos despistados es lo que daña a todos los filipinos de forma irreparable.

(Para comprobar lo que arriba exponemos, pueden consultar a León Maria Guerrero, autor del libro sobre Rizal “The First Filipino” y las cartas entre el abogado de la familia Rizal, y los inquilinos de Calamba, Don Felipe Buencamino.)



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Tomo XV, no.2,
Verano 2011

,

Director: Edmundo Farolán




En este número:

Editorial

Al conjuro
Manuel Bernabé

En voz alta
José Hernández Gavira

Invocación a Rizal

Fernando Ma. Guerrero

A José Rizal

Roberto Rico

El caso de José Rizal frente a los dominicos españoles

Guillermo Gómez Rivera

1.)
El héroe trágico de la “revolución”
en El filibusterismo de José Rizal

2.) Voces reprimidas y el discurso del subalterno
en Noli me tangere

JAD Monsod

1.) Razones para las traducciones
2.) El último adiós (en italiano)
Vasco Caini

La presencia inadvertida de España en Filipinas
Juan Hernández Hortigüela

RIZAL de Edmundo Farolán Romero
Jonas Kraeusel

RIZAL (Fragmento )por Edmundo Farolán
Traducida al alemán por
Marcel Behringer


BIBLIOTECA DE CRÍTICA LITERARIA FILIPINA
NÚMERO SEXTO


Publicaciones de la
«COMISIÓN NACIONAL DEL CENTENARIO DE
JOSÉ RIZAL (1961)
»
Isaac Donoso Jiménez

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