RIZAL
(Fragmento)
de Edmundo Farolán Romero
Traducida al alemán por Marcel Behringer



Szene 19

Es ist die Nacht des 29. Dezember 1896. Rizal schreibt das Gedicht „Último Adiós“ und auf dem Bildschirm werden die Verse projeziert während die Stimme Rizals das Gedicht spricht. Man hört das Gedicht in den Lautsprechern, auch in der folgenden und letzten Szene. Während des Epilogs wird immer wieder „Morir es descansar“ wiederholt. Am Ende der Szene, wenn Rizal mit schreiben
fertig ist, versteckt der Märtyrer sein Gedicht in einer Lampe. Er erhebt sich langsam, und schaut ein letztes Mal in das Publikum, während das Licht langsam ausgeht.

ESCENA 19
Es la noche del 29 de diciembre de 1896. Rizal está escribiendo su
Último Adiós y la pantalla proyecta las escenas descritas en la poesía
mientras la voz de Rizal recita este poema que se oye en el auditorio
en altavoz, y esto se continúa a la escena siguiente, la escena final, el
Epílogo, donde el verso 'Morir es descansar' se repite una y otra vez.
Al final de esta escena, cuando termina de escribir, el mártir oculta su
poema dentro de una lámpara. Se levanta despacio, mira al público
por última vez mientras las luces se van desvaneciendo.

“Adiós, Patria adorada, región del sol querida,
Perla del Mar de Oriente, ¡nuestra perdido Edén!
A darte voy alegre la triste mustia vida,
Y fuera más brillante, más fresca, más florida,
También por ti la diera, la diera por tu bien.

En campos de batalla, luchando con delirio
Otros te dan sus vidas sin dudas, sin pesar;
El sitio nada importa, ciprés, laurel o lirio,
Cadalso o campo abierto, combate o cruel martirio,
Lo mismo es si lo piden La Patria y el hogar.

Yo muero cuando veo que el cielo se colora
Y al fin anuncia el día tras lóbrego capuz;
Si grana necesitas para teñir tu aurora,
Vierte la sangre mía, derrámala en buena hora
Y dórela un reflejo de su naciente luz.

Mis sueños cuando apenas muchacho adolescente,
Mis sueños cuando joven ya llenos de vigor,
Fueron el verte un día, joya del Mar de Oriente
Secos los negros ojos, alta la tersa frente,
Sin ceno, sin arrugas, sin mancha de rubor.

Ensueño de mi vida, mi ardiente vivo anhelo,
¡Salud te grita el alma que pronto va a partir!
¡Salud! ah, que es hermoso caer por darte vuelo,
Morir por darte vida, morir bajo tu cielo,
Y en tu encantada tierra la eternidad dormir.

Si sobre mi sepulcro vieres brotar un día
Entre la espesa hierba sencilla, humilde flor,
Acércala a tus labios y besa el alma mía,
Y sienta yo en mi frente bajo la tumba fría
De tu ternura el soplo, de tu hálito el calor.

Deja la luna verme con luz tranquila y suave;
Deja que el alba envíe su resplandor fugaz,
Deja gemir al viento con su murmullo grave,
Y si desciende y posa sobre mi cruz un ave
Deja que el ave entone su cántico de paz.

Deja que el sol ardiendo las lluvias evapore
Y al cielo tornen puras con mi clamor en pos,
Deja que un ser amigo mi fin temprano llore
Y en las serenas tardes cuando por mi alguien ore
¡Ora también, Oh Patria, por mi descanso a Dios!

Ora por todos cuantos murieron sin ventura,
Por cuantos padecieron tormentos sin igual,
Por nuestras pobres madres que gimen su amargura;
Por huérfanos y viudas, por presos en tortura
Y ora por ti que veas tu redención final.

Y cuando en noche oscura se envuelva el cementerio
Y sólo muertos queden velando allí
No turbes su reposo, no turbes el misterio
Tal vez oigas acordes de citara o salterio,
Soy yo, querida Patria, yo que te canto a ti.

Y cuando ya mi tumba de todos olvidada
No tenga cruz ni piedra que marquen su lugar,
Deja que la are el hombre, la esparza con la azada,
Y mis cenizas antes que vuelvan a la nada,
El polvo de tu alfombra que vayan a formar.

Entonces nada importa que me pongas en olvido,
Tu atmósfera, tu espacio, tus valles cruzaré,
Vibrante y limpia nota seré para tu oído,
Aroma, luz, colores, rumor, canto, gemido
Constante repitiendo la esencia de mi fe.

Mi Patria idolatrada, dolor de mis dolores,
Querida Filipinas, oye el postrer adiós.
Ahí, te dejo todo, mis padres, mis amores.
Voy donde no hay esclavos, verdugos ni opresores,
Donde la fe no mata, donde el que reina es Dios.

Adiós, padres y hermanos, trozos del alma mía;
Amigos de la infancia en el perdido hogar,
Dad gracias que descanso del fatigoso día.
¡Adiós, dulce extranjera, mi amiga, mi alegría!
Adiós, queridos seres. Morir es descansar.
¡Morir es descansar!

( Dieser Vers wird wie ein Echo immer wieder wiederholt).

(Se oye el eco de este último verso repitiéndose en el auditorio)

EPILOG

Die Szene ist genau gleich wie jene des Prologs, in der die Soldaten unter Trommelwirbel mit Rizal nach Bagumbayan marschieren, wo sie ihn exekutieren wollen. Der einzige Unterschied ist, dass neben den Trommeln man im Lautsprecher Verse des Gedichts „Ultimo Adiós“ hört, das nach dem
Verus „Morir es descansar“ abrupt aufhört. Man hört das Echo dieses Verses gemeinsam mit den Schüssen der Gewehre des Soldatentrupps. Der Klang des Echos der Schüsse und jenes des Verses vermischen sich und werden im ganzen Zuhörerraum laut.

DAS LICHT IST AUS

VORHANG.

EPÍLOGO
La escena es exactamente igual que la escena en el prólogo, donde,
con el acompañamiento de tambores, los soldados conducen a Rizal a
Bagumbayan donde le van a ejecutar. La única diferencia es, además
de los tambores, que se oyen por el altavoz versos del 'Ultimo Adiós'
que se detiene de repente después del verso “Morir es descansar”. Se
oye el eco de este verso junto con los disparos de los rifles del pelotón
de soldados. Los sonidos del eco de los disparos y los del verso se
mezclan y se oyen por todo el auditorio.

Apagón general.





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Tomo XV, no.2,
Verano 2011

,

Director: Edmundo Farolán




En este número:

Editorial

Al conjuro
Manuel Bernabé

En voz alta
José Hernández Gavira

Invocación a Rizal

Fernando Ma. Guerrero

A José Rizal

Roberto Rico

El caso de José Rizal frente a los dominicos españoles

Guillermo Gómez Rivera

1.)
El héroe trágico de la “revolución”
en El filibusterismo de José Rizal

2.) Voces reprimidas y el discurso del subalterno
en Noli me tangere

JAD Monsod

1.) Razones para las traducciones
2.) El último adiós (en italiano)
Vasco Caini

La presencia inadvertida de España en Filipinas
Juan Hernández Hortigüela

RIZAL de Edmundo Farolán Romero
Jonas Kraeusel

RIZAL (Fragmento )por Edmundo Farolán
Traducida al alemán por
Marcel Behringer


BIBLIOTECA DE CRÍTICA LITERARIA FILIPINA
NÚMERO SEXTO


Publicaciones de la
«COMISIÓN NACIONAL DEL CENTENARIO DE
JOSÉ RIZAL (1961)
»
Isaac Donoso Jiménez

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