Evolución e historia de la Academia Filipina
Guillermo Gómez Rivera,
de la Academia Filipina
 
 
 
1. En 1911, Macario Adrático, literato y, luego, politico filipino, fue nombrado el primer correspondiente filipino de la Real Academia Española de la Lengua de Madrid .
 
2. En 1915, el poeta y ensayista Filipino, Tirso de Irrureta Goyena fue nombrado como otro correspondiente filipino de la RAE de Madrid.
 
3. En 25 julio 1924, se incorpora legalmente  la Academia Filipina, correspondiente de la RAE, con sus propios estatutos. Los incorporadores iniciales fueron, el collector de aduanas de Yloilo, Guillermo Gómez, el Abogado y Senador  Claro M. Recto, el Senador Juan B. Alegre, el magnate Enrique  Zóbel de Ayala, el Presidente de La Universidad de Filipinas, Rafael Palma, los escritores Luis Calderón y Manuel Rávago y el catedrático Florentino Torres Araneta. La Academia Filipina adquirió personalidad jurídica ante las leyes de Filipinas y empezó a funcionar como una corporación que presentaba una memoria y cuentas anuales además de publicar regularmente un Boletín mensual adjunto a la Revista Excélsior. La Academia asistía a la Fundación del Premio Zóbel en la selección de ganadores y la solemne presentación de los mismos en el Casino Español de Manila de aquellos años cada 25 de julio, denominado "Día Español en Filipinas..
 
4. La Segunda Guerra Mundial de 1944 a 1945 entre Estados Unidos y el Japón destruyó la biblioteca de la Academia, su sede u oficinas provistas por Don Enrique Zóbel de Ayala en uno de sus edificios comerciales en Intramuros, Manila, adjunto al Casino Español en la esquina de las Calles Solana y Anda.
 
5. En 1950, los miembros de la Academia Filipina que sobrevivieron la mencionada segunda Guerra mundial, se reagruparon para seguir existiendo. Los estatutos originarios de esta corporación se renovaron y se pusieron en vigor.
 
6. En 1975, los estatutos de incorporación de la Academia caducaron ante las leyes Filipinas y se adoptaron provisionalmente los mismos estatutos de la Academia Madre.
 
7. Entre 1980 y 1990 se registró la Academia Filipina en la Social Security System de Filipinas como una corporación/fundación sin acciones. El Director en ese tiempo era el Sr. José Rodríguez Rodríguez que también era el representante de la agencia EFE en Filipinas. Pero se incumplieron los requisitos de la SSS porque no se presentaron cuentas anuales, o la memoria annual, según la ley y se declaró a la Academia Filipina como “una sociedad de amigos”. La Academia Filipina fue convertida adrede en una corporación cladestina aunque vendía algunas medallas, otorgaba algunos diplomas y celebraba algunas reuniones de carácter más bien social y no cultural como debiera ser..  El Sr. Rodríguez actuó de Director de esta Academia por casi 20 años hasta hace poco y cuando fue nombrado Director del Instituto Cervantes de Manila, dejó de ser su Director, porque dimitió de la misma Academia, pero pasando a ser su “Director Honorífico” hasta el presente. El Director actual es el ex-Senador Alejandro Roces y Reyes que, en el tiempo presente, está indispuesto.
 
8. Un servidor ha sugerido que la Academia Filipina tuviese una sesión/reunión cada dos meses con los nuevos socios, nombrados por el Sr. Rodríguez, leyendo a turno algunos trabajos escritos por ellos, para que los mismos luego se reúnan en un “Boletín”. Pero esta propuesta no se ha adoptado ni se ha puesto en ejecución por el referido "Director Honorífico" y Director actual del Instituto Cervantes de Manila.
 
 9. Se ha organizado unos dos años ha, un modesto homenaje al Académico Francisco Zaragoza Carrillo, y un homenaje a supervivientes profesores filipinos de español. A partir de esas fechas, no se ha organizado ninguna reunión entre los actuales académicos aunque el  Secretario de la misma, Sr. Salvador Malig, se comunica con los miembros mediante el internet para consultarles sobre revisiones sobre la nueva gramática editada en Madrid y algunos filipinismos que se deben  poner al día en la periódica revision del diccionario de la RAE.
 
10. Teniendo en cuenta las actuales circunstancias del idioma español en Filipinas, tanto como idioma aún hablado por ciertos sectores de la sociedad filipina y como una influencia viva en los principales idiomas de Filipinas, particularmente el tagalo, base del idioma nacional,  los nuevos académicos elegidos deben participar activamente en la propuesta reunión bimestral sugerida por un servidor para que produzcan literariamente y académicamente. Si esta actividad se pone regularamente en vigor, por más modesta, el cultivo del idioma español en estás islas, como consecuencia de su enseñañza facultativa, contribuirá a su restauración ya que, en EE.UU., la actual metrópoli de Filipinas, el idioma español va avanzando a grandes zancadas. El avance del español en EE.UU., puede contribuir al renacimiento del castellano entre los filipinos de nuestros días.
 
11. Por lo tanto, la Academia Filipina, debe obtener la necesitada personalidad jurídica ante el Gobierno y Pueblo de Filipinas, incorporándose y registrándose de nuevo ante la Social Security Services de Filipinas, para que sea una entidad juridical con personalidad para recibir cuotas de sus miembros y donativos de individuos, corporaciones comerciales o empresas y gobiernos, inclusive el actual gobierno Filipino que, por ley o por decreto presidencial, podría otorgarla una subvención anual del presupuesto nacional. De esa forma la Academia Filipina lograría tener su propia sede con biblioteca, salón de actos y oficinas administrativas.
 
12. Los actuales miembros, particularmente los más antiguos, han de formar parte del
cuerpo de los re-incorporadores ante la Social Security System gubernamental, juntamente con los descendientes de Don Enrique Zóbel de Ayala, fundador y sostenedor de dicha Academia desde su organización en 1924. Entre esos descendientes y herederos de Don Enrique están los hermanos Padilla Zóbel de Ayala, Doña Georgina y Don Alejandro, que a su vez son los encargados del Premio Zóbel, hoy temporalmente suspendido, por razones que más tarde se podrán publicar.
 
 
EN RESUMIDAS CUENTAS, el abandono, por delincuencia (por parte de los que la dirigieron desde hace más de dos décadas), del status de la Academia Filipina como una corporación registrada bajo las leyes Filipinas, es la causa de su actual inactividad en cumplimiento de sus dos objetivos de “cusotodiar, extender y difundir” el idioma castellano, o español, en Filipinas a la par de dar cumplimiento al objetivo y lema de la Academia Matriz: “Limpia, Fija y Dar Esplendor…”
 

 
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Tomo XII, no.3
Otoño 08

Director: Edmundo Farolán



En este número:

Algunas influencias sobre
la poesía de Rizal (2a parte)

Brooke F. Cadwallader

Los escritores cebuanos
Edmundo Farolán

Evolución e historia
de la Academia Filipin
a

Relaciones diplomáticas
mexicano-filipinas

Guillermo Gómez Rivera

Dos poemas de Marra Lanot
y una entrevista

Andrea Gallo

¿Será verdad?
MInguín Fernández

Carta a la Juventud Fiipina
Patricio Agustín Iglesias



FONOTECA DEL ESPAÑOL
EN FILIPINAS
Número Tercero

I. Vida de Carmen Madrid Murillo,
manileña de Intramuros

II. Carta de G. Gómez Rivera
III. Conversaciones
IV. Álbum
Isaac Donoso Jiménez


BIBLIOTECA
DE CRÍTICA LITERARIA FILIPINA

Número Cuarto

Prosa Barroca Filipina:
«Exordio á la Narrativa [1733]»

Introducción y edición de
Isaac Donoso Jiménez








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