Una gira a Quiapo
Guillermo Gómez Rivera


Es domingo, 12 de febrero 2012, y los que nos pusimos de acuerdo, mediante cartas puestas en el sitio del Círculo Hispanofilipino, nos encontramos entre las ocho y media a nueve de la mañana en el restaurante Chow King que se encuentra en esa encrucijada de las calles y avenidas de Metropolitan, Chino Roces (Pasong Tamó) y Pablo Ocampo.

......Éramos José Ramon Perdigón, moderador local del Circulo Hispanofilipino, Sara Nasareth Victoria Torres y su marido Alfredo, Juan Baile Puig y sus dos hijas, Carlos Bautista y su señora Marta y un servidor.

......Don José Ramón escribe: “A invitación de Guillermo, y bajo su guía, nos reunimos Juan Baile y sus dos hijas, Sara y su esposo y un amigo de Juan con su mujer para visitar la parte de Quiapo donde aún quedan rastros de la arquitectura residencial filipina del siglo XIX. Que algo quede después de los horrores de la II Guerra Mundial es un milagro ya en sí”.

......Hacia las nueve abandonamos Makati. En el coche negro de José Ramón, seguimos servidor, Alfredo y Sara. En el coche blanco de Carlos y Marta, Juan y sus dos hijas. Poco antes de las diez llegamos a la Calle Bilibid Viejo de Quiapo y de un parque de estacionamientos en dicha calle caminamos hacia la esquina de la vieja Calle Lepanto donde todavía quedan en pie un grupo de casas antiguas. Hablando a la gente que estaba en la calle, conocimos a uno que nos aconsejó visitáramos la casa antigua de la familia Estrella-Garrido. Este mismo, un tal Loarca, llamó a la puerta de dicha casa y no tardó mucho y se nos permitió entrar.

......José Ramón observa: “De toda aquella manzana que visitamos sólo quedan dos casas en buen estado, una todavía habitada por un nieto de los constructores que nos aceptó gentilmente en su casa, una casa que está mantenida con respeto, amor y orgullo; es una pena que no me acuerde del nombre del inquilino y dueño, quizás don Guillermo me pueda refrescar la memoria”.

......El dueño de esa casa, que por sus proporciones era más bien una mansión que fue construida a principios de los 1900, es Alberto Garrido, un policía ya retirado que antes estaba asignado en el aeropuerto de Manila. Y era él que nos dio una historia breve de la casa de sus antepasados. Se tomaron fotos y videos por parte de Sara y Juan. Sara, una mexicana que fue premiada por una institución de su país por el video que produjo sobre Filipinas, quedó muy contenta tomando videos de aquella casa, sus interiores y su alrededor.

......La casa delante de la que subimos, y que podíamos apreciar desde las grandes ventanas de ésta, era más antigua aun. Pero ya no nos quedaba tiempo para internarnos en ella y ver su estado actual.

......El Señor Alberto Garrido fue muy amable en mostrarnos un antiguo libro, escrito en tagalo, y publicado en 1873. Le dijimos que volveríamos a visitarle otro día para hacer una copia en xerox de tal libro ya que la ortografía tagala que ostentaba es la antigua a base del abecedario tagalo de 32 letras y no la recientemente inventada, e impuesta, “abakada” de veinte letras, traducida del prehispánico “baybayin”.

......Tras despedirnos del Señor Garrido, bajamos a la calle y andamos hacia el parque de estacionamientos que habíamos dejado unos momentos antes. Pues más allá de este parque y camino hacia la esquina de Bilibid Viejo y la vieja calle Mendoza (hoy De Guzmán Street), encontramos a tres antiguas “casas accesorias” ya en deterioro porque en ellas ahora habitan centenares de familias pobres que pagan por un espacio donde dormir y guardar su ropa. Las grandes ventanas todavía están con sus sub-ventanillas con rejas para la circulación del aire. Estas accesorias están divididas en varias puertas cada una de las cuales representando un negocio con los dueños ocupando los altos a manera de viviendas independientes. Pero ahora cada puerta ya está subdividida en una docena de pequeñas viviendas. Se tomaron fotos y videos de la calle y de las fachadas de estas viejas accesorias que datan del tiempo español.

......Pero entre ellas, a la izquierda, se encuentra la entrada a la vieja mansión de Don José María Ocampo Reyes construida a la manera de un palacio de arquitectura chino-japonesa.

......La entrada a la vieja mansión de los Ocampo Reyes se ha convertido en una breve calle con muchas viviendas de madera en ambos lados. Pero a la derecha de dicha calle a la entrada, se puede ver una imagen del famoso Jesús Nazareno de Quiapo, hecho de madera negra, y encerrada en una caja-escaparate de cristal. Delante de esta imagen, copia de la original traída de México más de doscientos años ha y entornada en la antigua iglesia de Quiapo, se encuentran candelas a encender y una caja para limosnas. El vecindario inmediato se cuida de esta imagen al que rezan cada vez que pasan delante de ella.

......Servidor les dije a los compañeros que aguardaran un poco pues iríamos antes a donde está el hermoso palacio chino, la pagoda dicen, de Don José María Ocampo Reyes para ver si nos permitían la entrada. Conocimos a la encargada, Mila, que se encontraba en la entrada de dicha pagoda y tras presentarnos como antiguo amigo del dueño, dijo que podíamos venir a solamente donde ella se encontraba porque la mansión está arrendada por quinientos individuos, cada uno teniendo un espacio donde tiene una cama y un armario, y que se tenía que respetar a los mismos. Pues, la suntuosa mansión de Ocampo Reyes era ahora la “Pagoda boarding house”.

......El antiguo jardin, de flores y de estatuas de los grandes filósofos chinos, que antes había delante de esta mansión, ya es ahora una cancha para el baloncesto donde efectivamente se estaba dando un partido animado.

......Servidor volvió a donde estaban los compañeros y les indicó que podían subir a la entrada de dicha pagoda para tomar fotos y videos. Mila, la encargada también dijo que se podían tomar fotos y videos de la fachada y dell costado de la mansión que da al estero de Quiapo, hoy bien sucio y mal-oliente.

......A Sara y a José Ramón le fascinaron el hecho de que en cada ladrillo de dicha pagoda estaba escrito el nombre de su dueño: José Ma. Ocampo Reyes, y el José con su consabido acento sobre la 'e”. Les expliqué que la pagoda era el regalo de boda que el padre de Don José María le dio a él en la segunda década de los 1900. Cada ladrillo y pormenor de dicha mansión fue importado de China y de Japón. Don José Maria venía de una familia de origen chino cristiano, que habían sido súbditos españoles, y que mantenían el castellano como su idioma materno. Pero Don José María era un conocido políglota pues escribió libros para la enseñanza del japonés y del chino, publicados en los 1930, y que hablaba y escribía con perfección, además del castellano que era su lengua materna, el fráncés, el portugués y el italiano. También llegó a conocer el inglés pero a un nivel mucho menos que el castellano y las otras lenguas que llegó a dominar.

......Don José María, a quien conocimos en vida, se casó con una mestiza alemana, con quienes conversábamos siempre en español, y una hija, Bessie, llegó a ser una de las primeras “Miss Philippines” por su extraordinaria belleza. Bessie Ocampo se casó más tarde con Víctor Buencamino de la prominente familia de San Miguel de Mayumo, Bulacán. Don José Reyes Ocampo tuvo a un hijo, Fernando o Nanding, al que también conocimos en vida. Había muerto, nos dijeron los del vecindario, hace dos años y su hijo, Raúl, vendió sus casas y lotes y se volvió a vivir en la provincia de su madre, Romblón. Los actuales dueños de la “Pagoda Boarding house” son Don Víctor Buencamino y su mujer, Bessie, que viven en una nueva urbanización en la Ciudad de Parañaque, ya lejos de Quiapo.

......Después de apreciar lo que queda de la Pagoda de Ocampo Reyes, todos fuimos andando por la Calle Mendoza y de allí, entrando por un callejón, cruzamos otra parte del estero de Quiapo para pasar a la Calle Barbosa donde se encuentra la casa ancestral, la mansión, hoy museo, de Julio Nakpil y Gregoria de Jesús. El que se cuida de esta casa ancestral, es un descendiente de este matrimonio, Fernando Ziálcita Nakpil.

......José Ramón escribe: “La otra es la casa ancestral de Don Fernando Ziálcita, nuestro contertulio, la que siempre se ha llamado Bahay Napkil, o casa de Napkil (Julio), su abuelo. Es una casa hermosa, bien conservada aunque al no estar habitada tiene un poco de aspecto de museo. Fernando tiene un montón que decir sobre ello, y estoy seguro que nos comentará. Presumiendo su permiso, tomé algunas fotos de lo que me pareció más interesante de la casa y sus habitaciones”.

......Sara y Juan tomaron más videos de las calles y de los interiores de la Casa Nakpil Bautista. Estamos seguros que el resultado de estas grabaciones ha de ser muy interesante. Después de apreciar los pormenores y la historia de la Casa Nakpil Bautista, todos salimos a la calle Barbosa y de allí nos fuimos a la Calle Hidalgo donde pudimos apreciar la Casa de los Paterno y las otras accesorias que delante de la misma todavía quedan en pie. De allí todos volvimos a pasar por la misma Calle Mendoza camino al parque de estacionamientos para retirarnos a Makati. Como bien nos lo dice José Ramón:

......“Fue una mañana muy agradable en compañía de amigos que todavía no había visto y naturalmente interesantísima con los comentarios 'doctorales' de Don Guillermo, el pozo de erudición filhispana que tenemos la suerte de tener en el Círculo”.

......“Por la cantidad de fotos no me pareció oportuno incluirlas en este correo, así que edité las fotos para que no resultaran demasiado grandes para colgarlas y las colgué en dos álbumes del web de YahooGroups para nuestro círculo, los dos álbumes tienen títulos que empiezan por "Arrabal de Quiapo" y se pueden acceder con muchos otros, para los que todavía no lo sepan, en <groups.yahoo.com/group/hispanofilipino/photos> donde solo se puede entrar bajo contraseña, la que usan uds. normalmente para acceder su correo del círculo. Para muchos posiblemente sea una sorpresa encontrarse con una cantidad sustancial de fotos que los tertulianos han ido colgando a través de los años.

......“Juan Baile y Marta y su esposo también tomaros fotos, amén de videos, y los invito a que ellos también creen sus álbumes y suban sus fotos”.

......Hemos visto las fotos tomadas por José Ramón en el sitio indicado y están muy bien. Resultan ser un bonito recuerdo de aquella gira por una parte importante de Quiapo. Todavía no hemos ido a la iglesia ni hemos visitado a la Calle Vergara donde también se encuentran otras casas antiguas en varios niveles de deterioro y conservación. Es triste que el gobierno de Manila no se ocupe en preservar estos recuerdos del pasado de Quiapo que bien pueden servir de verdaderas atracciones para los turistas y los que quieran estudiar la historia de Filipinas.

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Tomo XVI, no.1,
Primavera 2012
,

Director: Edmundo Farolán
Isaac Donoso Jiménez
Subdirector, Redactor




En este número:

EDITORIAL



UN HECHIZO ORIENTAL
Gastón Segura


UNA GIRA A QUIAPO
Guillermo Gómez Rivera


PIRATAS DEL PACÍFICO
Carlos A. Font Gavira


EL DIARIO DE
FRANKIE AGUINALDO
(Fragmentos)

Edmundo Farolán


BIBLIOTECA DE CRÍTICA
LITERARIA FILIPINA
NÚMERO OCTAVO

«EL JARDÍN DE EPICURO»:
CENÁCULO
MODERNISTA FILIPINO
Isaac Donoso Jiménez













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