Nuestro idioma español

Flavio Zaragoza Cano



¡Sabios vates e hijos todos de mi pueblo idolatrado!
Olvidemos este día las penas de nuestro estado
Y ofrezcamos nuestras almas a la ibérica nación.

Nuestros cantos resuenen por las célicas regiones;
Se confundan abrazados nuestros nobles corazones
Y de júbilo palpiten como un solo corazón.
En honor de la grandeza de una raza de gigantes,
De Pelayo, Hermenegildo, Magallanes y Cervantes

Que embellecen con sus lauros el hispano pabellón.
De esa raza creadora cuyo genio sin segundo
Encurvó los meridianos descubriendo el Nuevo Mundo
Con la hipótesis profunda del geógrafo Colón.
Tierra noble de los mártires de Bailén y de Numancia,

Respetada por las águilas napoleónicas de Francia
Y temida en Covadonga por el genio musulmán,
Que, a la sombra de oro y gualda de su enseña victoriosa
En Lepanto y en Otumba, San Marcial y Zaragoza
Ha mostrado que sus hijos tienen alma de Titán,

Rudos músculos de atleta y son héroes bizarros.
Herederos de la sangre de los Cides y Pizarros,
Los Felipes, Carlos Quintos, los Legaspi y Cortés
Cuyas mágicas espadas desgarraron mil trofeos,
Y llevaron sus banderas más allá de sus deseos
Y tuvieron al planeta por peana de pies.

Es sinfónico su idioma de riquezas soberana
Copia el ritmo de las liras multicordes de Quintana,
—el poeta de altos vuelos, el cantor del Trafalgar—-,
De Espronceda, De la Rosa, Jovellanos y Zorrilla,
Pregoneros de las glorias de la Alhambra y de Castilla
Que supieron de su tierra las grandezas ensalzar.

Es relámpago en los labios de sus bravos oradores,
Enseñanza en el cerebro de sus sabios pensadores,
Luz de auroras en las cátedras y en los templos, oración.
Es idioma del espíritu por los ángeles escrito,
Que interpreta los misterios de lo abstracto y lo infinito
Y traduce las bellezas de la santa inspiración.

Es que el ritmo inimitable del idioma castellano
Ha brotado misterioso del Atlántico Oceáno
Cuando riman sus poemas los ciclones al rugir;
De las olas rumorosas de las naves españolas
Donde alegres pescadores cantan tiernas barcarolas
O en las márgenes del Ebro y del Real Guadalquivir .

Ha emanado de los élitros de recónditas cigarras
Bajo el grato y refrescante cielo raso de las parras
Saturadas de verdura, de perfumes y de luz.
Y ha nacido de la ardiente travesura de las jotas
Que vihuelas y bandurrias acompañan con sus notas,
O de tristes soleares de algún patio andaluz.

Los genios y los vates del terruño filipino,
Aún remojan en las fuentes del idioma cervantino
Los cordajes harmoniosos de su rítmico laúd.
Riman líricas estrofas a los rayos de la luna
Que, en las márgenes del Agno y de Bay en La Laguna
Embellecen con sus árboles la selvática quietud.

Nuestros sabios oradores, dignos nietos de Jaena,
Hoy procuran con la idea sacudir nuestra cadena
Y hasta el grito que pronuncia la Malaya juventud
Es un grito castellano cuando dice en sus cantares:
“¡Corazones invencibles, defendamos nuestros lares
Contra el yugo vergonzoso de la nueva esclavitud!”

La obra “Noli me tángere”, donde lucen y palpitan
Los conceptos del ilustre desterrado de Dapitan,
En las páginas que enseñan la justicia y la verdad,
Se reviven las bellazas del ibérico lenguaje
Saturadas de tristezas de satírico coraje;
De lamento por los exilios, ¡por querer la libertad!.

Y rebrama en los profundos hemistiquios de “Mi Raza”
Como un ábrego que ruge y a los párramos arrasa
Proclamando en sus estrofas el orgullo nacional.
En el numen de Guerrero se estremece con ternura,
En los cánticos de Apóstol repercute con bravura
Precursores del ingenio de los hijos de Rizal.

Y mientras que enriquezcamos nuestros múltiples dialectos
Procurando que sus términos sean ricos o perfectos
Para ser fieles intérpretes de nuestra alta inspiración,
No olvidemos el idioma de las musas granadinas
De los bardos españoles cuyas tiernas mandolinas
Ensalzaron las bellezas de su amada y su nación;

Conservemos en las almas su harmonía placentera
Y en el triángulo estrellado de nuestra única bandera
Bajo la orla esplendorosa que destella nuestro sol,
Cuando robe nuestra herencia la avaricia del tirano,
¡Escribamos nuestras cóleras en idioma castellano;
Escribamos nuestros gritos de protesta en español!

Pueblo triste que suspiras al rumor de tu guitarra
Tus amargas elegías y el dolor que te desgarra
Contemplando en el presente tu inseguro porvenir;
haz que España siempre viva respetada en tu memoria;
que el tesoro de su idioma y los lauros de su gloria
en los pliegues de tu mente nunca lleguen a morir;
porque fue en tiempos pretéritos una Madre noble y buena!

¡Ella fue la que nos dio el Ser! ¡Rompió la cadena
del barbarismo prehispano al darnos su Religión!
Nos enriqueció las tierras: ¡trajo plantas y animales
De América; caña dulce, tabaco, café, maizales,
Cacao, papas, guayabas, lanca y el azador!
¡trajo el carabao, caballos y el arado precursor
Y nos dio la agricultura! ¡Fundó pueblos y ciudades!
¡Nos dio la rueda y el tren! ¡Virtudes y libertades!

Por la proeza española de engendrarnos cual nación
libre, somos lo que somos: ¡Muy grandes de corazón!
Y es por todos estos dones que nos cabe proclamar:
Que al ser filipinos, ¡somos españoles de ultramar!



Flavio Zaragoza Cano es oriundo de Iloilo, donde nació y se crió. Fue coronado tres veces “Príncipe de la Poesía en Hiligaynon-Ylongo Bisaya” por sus versos en esta lengua indígena, pero es, a la vez, un gran poeta filipino en lengua española. En esta poesía, este poeta ylongo expone su intenso amor al idioma español y su gratitud a España por sus dones económicos. Esta poesía viene del libro “Cantos a España” por este poeta que fue publicado en la Ciudad de Iloilo en 1936. La versión aquí publicada fue revisada por su mismo autor en 1965 en la Biblioteca de la Solidaridad Filipino-Hispana, Inc. en Sampaloc, Manila, a petición de un servidor, su antiguo alumno. La poesía épica de Flavio Zaragoza Cano, “Nuestro Idioma Español” es notable por su belleza, sonoridad y altos conceptos. (Guillermo Gómez Rivera)






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Tomo XV, no.3,
Otoño 2011
,

Director: Edmundo Farolán




En este número:

Editorial

Nuestro idioma español
Flavio Zaragoza Cano

El lenguaje, el género
y el deseo en Hiligaynon

Corazón Villareal

Loling y su secreto
María Dolores Tapia

Balasan
Alejandro Sotto


BIBLIOTECA DE CRÍTICA LITERARIA FILIPINA
NÚMERO SÉPTIMO


Nueva Era;
Último hebdomadario
de la prensa filipina en español
Isaac Donoso Jiménez

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