...Y el Señor desembarcó en Filipinas

Juan Hernández Hortigüela



Ocurrió el día 31 de marzo del año 1521, Domingo de Pascua, cuando el capellán de Hernando Magallanes, D. Pedro Valderrama, natural de Écija (Sevilla), celebraba la primera Misa en las Islas Filipinas.

....La expedición de Magallanes llegó a la Isla de Massana (Actual Limassawa) el día 28 de marzo y enseguida hicieron amistad con el rey de Butuán, que también lo era de Massana. Según el cronista de la expedición de Magallanes, Antonio Pigafetta, considerado como el primer periodista del Pacífico, este rey, llamado rajá Colambu, era según el cronista “el hombre más guapo que vi entre estos pueblos” (1)

....En la crónica citada, Pigafetta solo cita como clérigos, componentes de la expedición, al ya citado Pedro Valderrama y a otro llamado Reina. Sin embargo Fray Evergisto Bazaco OP, en su obra La iglesia en Filipinas, escribe que viajaron con Magallanes, además de su capellán Valderrama, los sacerdotes Calmeta, Rodríguez, De la Reina, Dinguria, Hartiga y Morales (2)

....La primera Misa, como hemos escrito anteriormente, se celebró en la Isla Massana y Pigafetta nos describe este acontecimiento así, “El domingo de Pascua, último día de Marzo, el capitán general envió a tierra muy temprano al capellán con varios marineros para que preparasen lo necesario para decir misa, y al mismo tiempo despachó al intérprete con el fin de comunicar al rey que iríamos a la isla, no para comer con él, sino para celebrar una ceremonia de nuestro culto;..” “…Fuimos así formados hasta el lugar en que se diría la misa, que no estaba muy lejos de la orilla. Antes de comenzar, el capitán roció a los dos reyes con agua almizclada. En la oblación fueron también a besar la cruz, y en la elevación adoraron la eucaristía con las manos juntas, imitando siempre lo que hacíamos.” (3)

....Para los católicos el momento cumbre de la Misa es la consagración del pan y del vino que, en este acto, se convierten en cuerpo y sangre de Cristo. Es decir, me he permitido la licencia y la libertad de dar título a este hecho histórico como el momento en que el Señor “desembarca”, físicamente, en las Islas Filipinas. Como católico que me considero no dejo de reconocer que el Señor estaba en las Islas Filipinas desde el principio de los siglos…

....Pienso que este trascendental hecho, es el inicio de una labor cristiana, que continúa viva en las Islas Filipinas, al ser el único país Asiático que profesa, mayoritariamente, el cristianismo.

....Tendrían que pasar otros veintiún años para que los primeros frailes, de la Orden de San Agustín, volvieran a las Islas Filipinas a tratar de evangelizar al pueblo filipino. En el año 1542, en la fracasada expedición de Ruy López de Villalobos, viajaron cuatro eclesiásticos agustinos con intención de quedarse en las Islas, estos fueron Fr. Jerónimo de San Esteban, Fr. Nicolás Perea, Fr. Alonso de Alvarado (que sustituyó a última hora a Fr. Juan de la Cruz) y Fr. Sebastián de la Reyna. No duró mucho, escasamente dos años, la labor evangelizadora en las Islas de estos pioneros debido al propio fracaso de la expedición y a los pocos resultados evangelizadores que conseguían.

....Villalobos fracasó por contravenir las órdenes reales de no invadir las Islas Molucas, al parecer su arrepentimiento y tristeza que le causó esta circunstancia, al tener que capitular con los portugueses, le llevó a la muerte “con estas congojas que no le dejaban un punto, consumido de tristeza rindió la vida el honrado y desventurado caballero, muriendo católico, en manos de los religiosos” Fue asistido espiritualmente por los religiosos de la expedición y por el futuro santo católico, Francisco Javier quien, al parecer, se encontraba por aquellas fechas, intentando evangelizar por tierras de Mindanao.

....Los frailes de esta expedición llegaron en muy malas condiciones a un convento de franciscanos de Goa, en la costa de la India, y allí tuvieron que permanecer, todos muy enfermos, por espacio de un año, hasta su recuperación. Llegaron a Lisboa en el año 1549, siete años después de su salida de Nueva España, y después a Castilla, desde donde volvieron nuevamente a Nueva España. El padre Fr. Alonso de Alvarado, el más joven, volvió a Filipinas en julio de 1570, siendo el Prior de Tondo y llegando a ser el tercer Provincial de la Orden de San Agustín. Así acabó este primer intento de evangelización de las islas Filipinas.

....El aspecto positivo de estos primeros eclesiásticos fue la gran información que obtuvieron y que proporcionaron a sus hermanos agustinos que, transcurridos quince años, aprovecharían en la segunda, y definitiva, expedición que llegó a Filipinas en el mes de enero de 1565 capitaneada por el Adelantado Miguel López de Legazpi.

....Con Legazpi viajaron cinco religiosos agustinos quienes, junto con los ya citados de la expedición de Villalobos, se les otorga el mérito de ser los pioneros héroes que celebra y reconoce la Orden de San Agustín.
Fr. Andrés de Urdaneta (Prior)
Fr. Diego de Herrera
Fr. Pedro de Gamboa
Fr. Martín de Rada
Fr. Andrés de Aguirre.

....Fr. Andrés de Urdaneta, estuvo poco tiempo en Filipinas al cumplir la gran proeza del retornaviaje, dejando como Prior en Filipinas a su hermano Fr. Diego de Herrera, dignísimo sucesor. Fr. Andrés de Aguirre acompañó a Fr. Andrés de Urdaneta en su vuelta a Nueva España, por lo que solamente quedaron tres frailes en Filipinas.

....Hasta 1578, con la llegada de los seráficos franciscanos, no recibieron ayuda estos agustinos. Ayuda que continuó con la llegada de los jesuitas en 1581, los dominicos en 1587 y los recoletos en 1606

....Resumiendo, los tres principales acontecimientos relatados son los que han marcado el comienzo de una evangelización que iniciándose en Filipinas trascendió a los reinos de China y Japón. La Iglesia Católica consideró a la ciudad de Manila como la Roma de Oriente, debido a que fue el peldaño donde se apoyaron los eclesiásticos para ascender a otros países asiáticos.

....Desde entonces la labor y trascendencia de la iglesia católica ha sido innegable. El capellán militar de las tropas americanas que conquistaron Manila, escribía en 1899, “En ninguna parte del mundo está la caridad cristiana más floreciente y extendida que en Filipinas. Los hospitales, las casas de maternidad, las escuelas industriales y otras semejantes harían honor a cualquier nación. Enormes son las sumas que cada año se emplean en beneficencia.”

....E.G. Bourne, en 1902 también escribía, “En instituciones para enfermos y abandonados, a comienzos del siglo XVII, Manila estaba más avanzada que ninguna de las colonias inglesas siglo y medio después” Y el protestante Frank C. Laubach declaró:

.... “España llevó a cabo en el primer periodo de su colonización lo que ninguna otra nación europea ha hecho jamás en Oriente, y lo hizo sin oprimir a los naturales del país…En verdad que muy poca justicia se le ha hecho por escritores ingleses a aquel régimen colonial: España cambió la vida del filipino, pero fue para el bien del mismo. Seamos una vez justos en admitir esta verdad histórica” (4)

....Hoy, a comienzos del siglo XXI, debido a olvidos propios y extraños, a descuidos históricos indiscutibles, los españoles debemos lamentar que después de tanto sacrificio de nuestros compatriotas y de los buenos y leales filipinos nuestra lengua, la española, se vea tan marginada en una gran mayoría de la sociedad filipina. Sin embargo, este vínculo esencial del hermanamiento de ambos pueblos parece que recobra fuerza, como un ave Fénix, gracias, sin duda, al esfuerzo de algunos filipinos y algunos españoles que ven con ilusión que la lengua española ocupe, no tardando mucho, el lugar que le corresponde. La reapertura de la Academia Filipina de la Lengua Española sería uno de los primeros pasos que habría que dar, con la colaboración, paralela, del Instituto Cervantes.

....Un llamamiento a las autoridades de los dos países hermanos, para hacer un esfuerzo en este sentido sería de agradecer por nuestra historia común, como un hito importante que corrija tanto olvido y tanto desconocimiento.

Diciembre de 2008



(1) Primer viaje en torno del Globo.- Antonio Pigafetta. p.114. Edit. Espasa Madrid 2004
(2) Hay algunas omisiones importantes en la crónica de Pigafetta. A nuestro juicio, creemos que la más importante es omitir el nombre de Juan Sebastián Elcano, a quien no tiene la deferencia de nombrarle ni una sola vez en su crónica. Entendemos que la adoración que sentía Pigafetta por su capitán Magallanes, no le permitió restar protagonismo a su querido capitán. De otra parte, Elcano fue uno de los protagonistas del motín que intentó derrocar a Magallanes; esta pudiera ser otra de las causas por la descortesía histórica del cronista.
(3) idem pp.114-115
(4) Historia de la Iglesia en Filipinas.- Fr. Evergisto Bazaco. p.36. Manila 1938.



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Tomo XIII, no.2,
Verano 2009


Director: Edmundo Farolán




En este número:


¿Desengaño o
reconciliación?
Ángel Brichs Papiol


....Y el Señor desembarcó

en Filipinas
Juan Hernández Hortigüela


El orgullo de Melitón
(Un relato de amor

en las lejanías)
Maria Dolores Tapia del Río


Junta con

el embajador Luis Arias
Guillermo Gómez Rivera


Reconocimiento flamenco
Guillermo Gómez Rivera


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