¿Desengaño o reconciliación?

Ángel Brichs Papiol


Desengaños fue el seudónimo de un español llamado Wenceslao Emilio Retana, nacido en en el año 1862 en Boadilla del Monte (Madrid). Afincado largo tiempo en Filipinas, ingeniero militar graduado en la academia de Guadalajara, político, bibliógrafo e historiador apasionado, consiguió obtener un gran reconocimiento por sus artículos (publicaba en el Diario de Manila todavía allí por el 1904), como por su labor documental, tarea por la que obtuvo gran prestigio y méritos, recuperando textos, ensayos y tratados antiguos enjaezándolos en compendios escritos por él mismo, entre los que destacan "Transformismos: diálogos con un bago" (en el que realiza una acerada crítica antiespañolista, narrando la forma de actuar del colono recién llegado a las islas en busca de fortuna), o "Aparato Bibliográfico de la Historia General de Filipinas" en cuanto a la dimensión histórica, pasando por ensayos sociológicos, donde se mezclan el folclore y cultura originarias de las islas con la perspectiva y visión española de narrarlas ( ver "El indio batangeño"). Gracias a personas como Retana fue posible salvaguardar gran parte del legado español escrito en Filipinas, como podemos ver aquí en un texto datado del año 1907 en el que se elogia su labor documental a razón de la publicación de su Aparato Bibliográfico:

....<<Casi todo el material bibliográfico de Filipinas, sean sus fuentes manuscritas o impresas, debiéronse a plumas castellanas y hállanse casi todas en España, por imperio de las circunstancias que a nadie se ocultan, no será mengua de nadie que, de cuantos se han dedicado a estas ciencias y que, por ende escribieron en castellano, el primer investigador de historia y bibliografía de Filipinas, sea el Sr. Retana... En la riquísima serie The Philippine Islands, sus editores no pocas veces disintieron de sus dictámenes, pero tuvieron el buen acuerdo de utilizar libremente el material dejado por él... el Aparato es la mayor obra de bibliografía filipina que existe, y la más importante fuente de estudio sobre impresos, que justifica harto razonablemente el título Aparato Bibliográfico de la Historia General de Filipinas. Pero si para el filipinista este libro constituye un monumento de excepcional importancia para el bibliógrafo en general no vale menos: el juicio que ha merecido a la Real Academia de la Historia de Madrid, es concluyente, la sabia Corporación se deshace en elogios, los más subidos, y acaba por proponer al Gobierno de S. M., que premie al Sr. Retana con una recompensa extraordinaria.>>

....Pero Retana no fue el único artífice de la creación de un legado literario Filipino. Al querer estudiar los efectos que nos han llevado a la situación actual que vive el castellano en Filipinas, encontraremos una fuente casi inagotable de documentos y testimonios de la presencia de la lengua castellana en estas islas. Con el desembarco de Legazpi en la isla de Cebú en el año 1565 y paralelamente a dichas fechas, cabe reseñar los primeros informes y actas documentadas que dejan constancia de las irregularidades cometidas en el Sistema de tasación indígena, provocando bastantes tensiones entre los pueblos isleños y los conquistadores españoles. Pero no fue hasta ya entrado el siglo XVII, gracias a la labor de jesuitas como Francisco Ignacio Alcina (1610-1674), cuando tenemos constancia de los primeros informes y tratados en los que se criticaba el problema idiomático de las Filipinas, lo cual podríamos entender aquí como un precedente histórico. En esos manuscritos se denunciaba la problemática para entenderse con las diferentes tribus, culpa de la gran y extensa variedad de lenguas y dialectos (en su mayoría lenguas orales), que hacían casi imposible el aprendizaje de la cultura y lengua españolas por los nativos, al menos a corto plazo. A todo ello habría de sumársele el problema de documentar y catalogar el extenso vocabulario existente, tarea que se volvía más complicada cuando de una isla a otra podrían aparecer más de 1.000 o 2.000 vocablos nuevos, proporcionado así una ardua tarea para esos primeros grámaticos, que tuvieron especial celo en estudiar, medio por el cual la lengua castellana pudo hacerse su sitio en tan enmarañada jungla lingüística. En el tratado Tesoro en dos tomos de toda la Lengua bisaya en que se ajustan casi 20 mil palabras en toda su extensión, etc., el propio Alcina declara:

....(...) en espacio de más de 24 años he juntado y apurado, aunque confieso que no acabado de ajustar, en un tesoro que tengo hecho de esta lengua casi veinte mil palabras, y se me habrán sin duda pasado muchas de ellas (...)

....La integración del castellano en Filipinas fue un proceso largo y agotador que duró más de doscientos años, y aunque fue truncado por la masiva introducción del inglés después de la Revolución del 1896 y posterior independencia de la colonia, aún podemos observar a día de hoy en el tagalo, que es la actual lengua oficial junto con el inglés en Filipinas, y en las demás lenguas filipinas una influencia considerable del español. Vemos una clara muestra de ello en el siguiente fragmento del poema en "ilocano" del weblog "DALIGCON JOURNAL", del escritor Aurelio S. Agcaoili:

.......Pagsasanguanda dagiti sagrado a balikas
....tapno iti sakrifisio dagiti mamakawan a rikna
....ket ti pangngeddeng ti daniw ti panagsagaba
....nga iti domingo ti panagungar ket agbalin
....a gloria, alleluia, husga...

....Asimismo cabe reseñar que los fonemas (e, o) no existían en las islas antes de la entrada de los españoles, tal como podemos encontrar en el ejemplo del poema, ya que al proceder los dialectos y lenguas de Filipinas de la familia malayo-polinesia, sólo poseían de los sonidos vocálicos (a, i, u). Por no mencionar la unión de sonidos consonánticos o dígrafos, por ejemplo el (ng), que algunos críticos americanos han aludido a la convivencia de unos colonos portugueses establecidos en la región de Zamboanga y Cavite, planteándose ser una degeneración del pronombre (na), de uso común en la lengua portuguesa arcaica. Pero eso es falso ya que se ha comprobado que dicha unión consonántica proviene de la misma estratificación del tagalo, de procedencia asiática y en este caso de dialectos cantoneses y malayos fruto de invasiones sufridas durante siglos, mucho antes de la llegada de los españoles. Pero eso no fue causa de desafuero para políticos usenses como el General Dean C. Norcester que, gracias a su intervencionismo como presidente del WASP (White Anglo-saxon protestants), secretario del interior y vicegobernador estadounidense, durante el periodo comprendido entre los años 1906-1912, agrupó esfuerzos para hacer posible la eliminación de un número importantísimo de hispanismos que existían en lengua tagala, facilitando un proceso degenerativo de la lengua bisaya a favor del inglés, que se conoce como el genocidio del español en Filipinas.

....La lengua castellana, pese a que muchos digan que era de uso minoritario en Filipinas durante la colonización española, era hablada y enseñada, salvo a grupos de nativos y moros, a más del 80% de la población de las islas, incluso en Sabah. Prueba de ello es la aunque minoritaria, sólida literatura española que encontramos en Filipinas, con obras líricas como "El Parnaso Filipino" datada del s. XVIII y escrita por Luis Rodríguez Varela, un criollo. Tampoco podemos desdeñar la influencia de G. Antonio Luna o el mismo Rizal, que recrearon un verdadero romanticismo en el archipiélago a finales del s. XIX, escribiendo odas, sonetos y cantos patrióticos que han hecho mella en autores ya contemporáneos como Jesús Balmori.

....Y hay más; a razón de la independencia de Filipinas y en la medida que a partir del año 1900 el gobierno estadounidense implantó las primeras escuelas en las que se enseñaba inglés como lengua obligatoria, se dio el caso, tal y como aludió el mismo Director de Instrucción, Mr. David P. Barrows que, al margen de la enseñanza de la lengua inglesa, había cada día más hispanohablantes. A lo que en 1916, el escritor y abogado Don Tirso de Irrureta Goyena, hace la siguiente observación en el capítulo titulado 'El Castellano, Único Idioma Nacional' de su libro "Por el Idioma y Cultura Hispanos":

...."Hay una minoría de filipinos, descendientes de individuos de raza española que tienen el castellano naturalmente como idioma propio y casi por decir único." "Hay algunas localidades donde filipinos indígenas, de pura raza nativa, como Cavite, San Roque, Caridad, Zamboanga, y aun muchos de los que en Manila y en otras capitales importantes viven, que no poseen asimismo otro idioma que el castellano más ó menos adulterado." "Y, los mestizos de americanos son una minoría microscópica, en muchos de cuyos descendientes, se ve el curioso fenómeno de adoptar el castellano ó alguno de los idiomas nativos, dejando por completo el idioma inglés."

....No obstante, la influencia secular previa a la revolución del 1896, la permisividad de los políticos liberales cómo sucedió en Cuba y Puerto Rico para con la esclavitud, el poco protagonismo de España en consolidar una buena política lingüística en Filipinas y los desmanes cometidos por los colonizadores en sus comienzos y posteriormente (ver la muerte de José Rizal), unido con unas raíces independentistas propias de muchas colonias americanas durante todo el siglo XIX, fue una de las causas de la extinción del castellano como lengua integradora en las islas. Pese a que el bisayo, como antes se ha dicho, posee una semiología extensa que viene del castellano (José Villa Pañganiban, antes director del Institute of National Language, señaló que 5.000 palabras tagalas son de origen español); la aparición del inglés y el destierro del castellano como lengua oficial habían hecho mella en la lengua filipina.

....Pero no es sólo por la influencia anglófila que el español está mal visto en las islas. Ya en algunos documentos chinos de los siglos XVII y XVIII se encuentran pruebas claras de ello, tal y como manifestaron de los españoles de Luzón en 1618:

...."Tienen un color oscuro de piel, asesinos, ladrones, pendencieros...Tienen la cara fiera, pelo descuidado, una gran nariz prominente y les huele el aliento...; son mentirosos, traidores, alcohólicos y extremadamente arrogantes".

....Después de la derrota española y la pérdida de las posesiones españolas en Filipinas, y a razón de la misma etapa revolucionaria del 1896, aparecieron toda una serie de hispanistas, tanto españoles (véase el ejemplo de Retana), como filipinos que creían en la conservación de la lengua castellana como catalizador de las distintas lenguas insulares. No obstante, el producto revolución filipina más ayuda norteamericana obtuvo como resultado una posterior postcolonización, desembocando en el primer tercio del siglo XX en una guerra cruenta que se saldó con una masiva implantación de la cultura y lengua anglófonas. Aunque el español mantenía su estado de cooficialidad (salvo su prohibición, el uno de Enero de 1911 en la administración pública); a partir del final de la segunda guerra mundial, trusts como la Metro-Godwyn-Mayer (que promovía un uso único de la lengua inglesa sin subtítulos en castellano en todas las películas de cine que se emitían en Filipinas), así como por un medio de escolarización seudoamericano en la que la enseñanza del español era prohibida en las aulas, provocaría la sucesiva desintegración del idioma. Pero fue más tarde, con los gobiernos dictatoriales como el de Ferdinand Marcos en los setentas (ver la Constitución del Moral del año 1973 en la que existían sólo como idiomas oficiales el tagalo y el inglés), y la promiscua diversidad cultural y religiosa, así como por la fuerte oleada de inmigrantes chinos llegados a partir de los ochentas sumado a la fuerte americanización de la forma de vida y carácter patriótico del pueblo Filipino, como todo país descolonizado, y una falta de interés inmediato y directo que sirviera de punto de apoyo para una reinserción de la lengua castellana en las islas lo que provocó lo que todos esperábamos.

....Con la creación de una nueva lengua, el Filipino, ratificada en la Constitución de 1987 y dándose ese denominativo común al tagalo y a las diversas variantes lingüísticas que lo integran, se continuó, ahora con unas Filipinas libres de colonizadores y postcolonizadores, con la tradición y formato americano de ver la sin par situación Filipina. Pero la negación no hace la regla, ya que aunque la facultad humana y en este caso política de negar una realidad social como es la coexistencia castellana en la lengua "Filipina" de hoy provoca la desunión pero no la eliminación de la misma; al ser un formato más propio de la unión de diversos dialectos que una lengua normalizada en su fuero interno, sus vínculos históricos no quedan por tanto eximidos de esta. Y el castellano como lengua y sustrato lingüístico propio del Filipino no queda tampoco exento de ello. Pero la imposición del inglés frente al castellano y el fin del uso del español en las instituciones, consiguió apartar el castellano de forma casi definitiva de la vida pública. Consecuencia final de todo ello fue el acuñamiento por todos los círculos hispánicos como residuo del español que se hablaba en las islas antes de la ocupación norteamericana, un dialecto, el CHABACANO, al que se le denomina también como lengua de tienda y que, por culpa de la desintegración del castellano en Filipinas causa de la falta de inmersión lingüística y su desatendimiento por el mismo gobierno insular, es desterrado filológicamente para procurarse como lengua final hasta por los mismos hispanófilos. Y es que, ciertamente, esta variante idiomática, cuya definición exacta por la RAE, que es doble: 1. adj. Sin arte o grosero y de mal gusto. y 2. m. Lengua hablada en las ciudades filipinas de Zamboanga, Basilan y Cavite, en la que predomina el vocabulario y las frases españolas sobre una estructura gramatical tagala o bisaya; no es precisamente propensa a grandes elogios. Este "español aguado", como lo denominan algunos críticos, según un censo de 1995 lo hablaba el 22,47% de la población de la provincia de Cavite mientras que en Cavite ciudad sólo un 3,5%. Ahora bien, si calculamos el número de hablantes de esta "lengua" en todo el territorio Filipino incluyendo la isla de Sabah, obtenemos un cómputo global de 619.200 hablantes. Ello en un país que tiene cerca de 100 millones de habitantes, cosao que no representa ni un 0,7% del total de la población del archipiélago.

....He aquí algunas de las causas y efectos que ha llevado al español a la situación actual que vive hoy día en las islas Filipinas. Por eso debemos decir que la forma que se tiene a la hora de abordar el problema hispanista en Filipinas es incorrecto. Es imposible querer reivindicar un idioma que ya no se usa, y más aún si el estado Filipino no lo favorece. No se puede ir a contracorriente. Hace poco tiempo, salió publicado un edicto por el cual (aunque no modifica el artículo XIV de la Constitución del 1987 en materia lingüística, en la que se sateliza al español a una lengua optativa y casi "inferior" a las dos habladas y oficiales, emparentándose con los mismos derechos con el árabe), que facilitaba el estudio del castellano como materia optativa en 17 escuelas y otras tantas universidades en un país que cuenta con más de 10.000 centros docentes. Eso más parece un experimento científico que un método para solventar la cuestión idiomática. Y es que el gobierno no la quiere solucionar, lo cual excede en un problema de grave importancia porque todos los países que han tenido una época de restricción o pérdida del uso de su lenguaje originario (véase el ejemplo de Cataluña), han hecho posible la degeneración de su idioma, creando coloquialismos y errores gramaticales de todo tipo, hecho que ocurre por la mezcla del idioma de parentesco o familiar con el oficial que, al abogar el órgano político en su favor, ha requerido una posterior normalización lingüística de alto voltaje. No creo que el chabacano pueda llegarse a normalizar o lavar "filológicamente" como debería, culpa de la política lingüística pro-americana llevada en Filipinas. No obstante, y haciendo un símil si me permiten expresarlo así; en el año 2006 se aprobó en Cataluña un referéndum a favor de una modificación de su Estatuto de Autonomía. Dentro del texto del que se compone dicho documento y en su particular del art. nº 6 de su Título preliminar, podemos encontrar una petición a favor de un derecho de cooficialidad para una lengua, el Aranés, que no es más que el retoño de lo que otrora fue una lengua que posee más de mil años: el occitano, más conocido como “lenga d’òc”. Asimismo, el estatuto reivindicó también unos fueros y derechos particulares creando un Régimen especial para la preservación de esa lengua, así como de la historia y cultura del Valle de Arán, el territorio de la que es propia. La ayuda de la política para fomentar la lengua es ciertamente muy importante, pero lejos de ser imprescindible es un medio y no un fin en sí mismo. Yendo otra vez al caso Filipino, veremos que allí existe una república presidencialista que tiene una fórmula de institucionalismo muy parecida a los EEUU, pero en sí es una democracia, con lo que el pueblo tiene derecho a poder expresarse en libertad. Por tanto, querer ejercer presión como único método para "conquistar" un mayor fomento de la lengua castellana en las islas es un gran error. En lugar de ello, y como el castellano no está prohibido, es más, es de enseñanza opcional en las escuelas, yo propondría lo siguiente:

....1º) Crear unos certámenes literarios en castellano de carácter nacional para todo el territorio Filipino a realizarse cada uno o dos años, con la entrega de diferentes accésits, premios y otros en poesía, cuento, novela, teatro y ensayo, medio una esponsorización de diversas editoriales hispanas que permitan a los ganadores y/o concursantes que posean mayores cualidades literarias tener capacidad de promocionarse en otras latitudes.

....2º) Crear unas ferias interculturales (en este caso literarias), para dar a conocer autores que escriban en castellano, tanto dentro como fuera de Filipinas.

....3º) Creación de una revista cultural y literaria Filipina bilingüe, en tagalo y en castellano, que publique textos de autores filipinos populares o noveles, en ambas.

....4º) Crear escuelas de escritura y de teatro para la obtención de nuevos actores y escritores. Hecho que tiene doble vertiente: UNA, promover e incentivar la escritura en castellano y su aprendizaje, reutilizando el español como lenguaje oral y DOS, por ser un vehículo formativo, laboral y académico más, cosa muy necesaria en los tiempos que corren.

....5º) Continuidad en el hermanamiento de ciudades españolas y filipinas. Es algo que se está dando desde hace años. Así mismo ocurrió con el municipio de Zumárraga (País Vasco), lugar de nacimiento de Legazpi, que está hermanado con la ciudad de Legazpi (en la isla de Albay) y de Tagbilaran (en la isla de Bohol), como prueba directa que, ante todo, el respeto y el humanismo de la sociedad globalizada actual acortan las distancias, por muy largas que sean, y más aún si existen nexos comunes.

....Algunos pensarán: ¡Eso no va a solucionar nada! Pues déjenme decirles algo; en Cataluña, se crearon en el último tercio del siglo XIX unos certámenes denominados "Jocs Florals" (Juegos Florales). Ese hito suscitó un movimiento cultural llamado "La Renaixença", o sea, el Renacimiento, que significó una nueva época para la historia de ese país, que a día de hoy, después de poco más de cien años podemos decir que existe (tanto en castellano como en catalán), una producción editorial de las mayores de España, por no decir que se realizan más de doscientos certámenes literarios al año y ser una Comunidad Autónoma en la que la cultura forma parte integrante del mismo carácter de la población. Y todo eso libremente, de forma espontánea, como es y debe ser. En mi ciudad natal, Terrassa, existe una entidad que lleva el nombre de Ateneu Terrassenc. En su logotipo existe una breve inscripción en catalán: "La cultura fa els pobles lliures". En este caso, empero, diría que la cultura más que hacer a los pueblos libres hace de esos hombres y pueblos, libres de usarla a su antojo como personas libres que son. Eso mismo debería suceder en Filipinas. Ya sea chabacano o tagalo, o cualquier dialecto del Joló o de Mindanao, el idioma Filipino presenta una clara y extensísima procedencia del español en su vocabulario. La gramática de este idioma es varia y carece de los recursos expresivos que ofrece el castellano pero posee algo del castellano de lo que del inglés carece: Vocabulario. Sí, de eso se trata, de un vocabulario que a día de hoy todavía no se ha extinguido, estando plagado de infinitivos, nexos sintácticos y otros que definen al castellano como un sustrato lingüístico propio de esta lengua. Sólo falta potenciarlo para que vuelva a salir a flote. Y saldrá. Todo depende del método que se use para ello. Y ese método tiene que ser estrictamente cultural, del que toda disposición política o sociológica debe ser eliminada ya que sólo de un modo libre y voluntario los filipinos podrán recuperar la riqueza lingüística de un idioma como el castellano, que posee cerca de seiscientos millones de hablantes en todo el planeta. No digo con eso que el chabacano se deba olvidar. Es más se debería estudiar, del mismo modo que el Aranés del Valle de Arán; pero no usarlo como un reducto de resistencia del español que queda en Filipinas ya que este no es el verdadero español sino un dialecto de los muchos que existen en el archipiélago y que ha mantenido mayores lazos con el castellano que los demás. En sí lo que planteo es la integración de la lengua castellana como una lengua de gran relevancia internacional y muy importante de aprender por la población filipina, y en mayor grado dado el nexo en común que mantiene el castellano con las distintas lenguas isleñas; pudiéndose hacer por ello copartícipe de una lengua que no le es ajena y a la vez potenciar una lengua que le permitirá "relacionarse" económica, cultural y socialmente con casi un tercio del mundo. Ese debería ser uno de los retos del pueblo Filipino ya que negar la realidad sólo lo hacen los incultos, y valga decir que a Filipinas cultura no le falta en absoluto.

....No es mi intención adoptar una postura antinorteamericana, pero cabe temer al destino, y es que hoy podamos decir libremente que menos de cien años de monopolio estadounidense en filipinas han recabado en la destrucción casi total del castellano en las islas como fruto de más de cuatrocientos años de trabajo es inaceptable. Pero lo es más que una lengua se automaltrate a sí misma, desconociendo de dónde viene por simples cuestiones político-patrióticas. El filipino y el castellano son lenguas afines; el no reconocerse entre ambas es negar su propia existencia. El castellano no nació de la nada, ni tampoco el inglés americanizado que se habla en Filipinas. Ambas fueron lenguas que adoptaron una estructura morfológica que las ha determinado hasta llegar a ser lo que son hoy en día. El estadounidense nació de la unión del francés, inglés, irlandés y escocés, por no hablar del español, que ha conseguido establecer en el oeste un inglés diferente del que se habla en la costa este de los EEUU. Igual sucedió con el castellano, o como muchos erróneamente dicen, aunque a la hora de hablar "internacionalmente" se utiliza, el "español". Este posee palabras del maya, azteca, inca, catalano-valenciano, astur-leonés, árabe e incluso del hebreo. Y eso no es más que el sustrato semiológico de siglos de invasiones de pueblos y civilizaciones diversas que entraron en contacto con nosotros, ya sea pacíficamente o por la fuerza de las armas. Negar eso sería cometer una gran ignonimia histórica. A lo que, para acabar lanzo la siguiente pregunta: ¿Es bueno quedarse en el "desengaño" de Retana como souvenir bibliográfico y en el hermanamiento de Zumárraga con Legazpi como método de "reconciliación" hispano-filipina? No lo creo. Entre desengaño y reconciliación preferiría escoger una tercera vía posible: "LA ILUSIÓN". Ilusión de pensar que existe algo mejor de lo que tenemos, porque creo que tanto Legazpi como Retana así lo hubieran querido. Y si no es así, ellos lucharon por nada, y creo, estamos en condiciones de crear algo mejor ya que las circunstancias actuales determinan y hacen factible dicha posibilidad. Por tanto, ¡hagámoslo! Porque si no lo hacemos todo el trabajo hecho no habrá servido de nada, y todos los hispanistas o literatos que amamos la riqueza lingüística habremos fallado en nuestro cometido.





NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:


Prieto, A. M. 1993: El contacto hispano-indígena en Filipinas, según la historiografía de los siglos XVI y XVII. Córdoba: Universidad de Córdoba.

Ridruejo, E. 2001: Las primeras descripciones gramaticales de las lenguas filipinas (S. XVII). Calvo Pérez, J. (ed.): V Jornadas Internacionales de Lenguas y Culturas Amerindias. Contacto Interlingüístico e Intercultural.

Valencia , 8-12 de noviembre de 1999. Valencia: Universitat de València. Instituto Valenciano de Lengua y Cultura Amerindias. Departament de Teoria dels Llenguatges.

Sueiro Justel, J. 2002: La enseñanza de idiomas en Filipinas (siglos XVI-XIX). A Coruña: Ed. Toxosoutos. Colección Lingüística.

Torra, P., S. J. 1902: Bibliografía de la Compañía de Jesús en las islas Filipinas. Manila. Manuscrito que se encuentra en S. Cugat.

Estudio: Chabacano/Spanish and the Philippine linguistic identity , John M. Lipski The Pennsylvania State University

Revista Complutense de Historia de América, nº 18, págs. 133-142 Ed. Complutense, Madrid, 1992

Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Hª. Contemporánea, t. 6, 1993, págs. 419-440

La imagen de España en Asia-Pacífico, de Florentino Ridao. Real Instituto Elcano, 2005

Revista de Indias, vol LX, núm 220



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Tomo XIII, no.2,
Verano 2009


Director: Edmundo Farolán




En este número:


¿Desengaño o
reconciliación?
Ángel Brichs Papiol


....Y el Señor desembarcó

en Filipinas
Juan Hernández Hortigüela


El orgullo de Melitón
(Un relato de amor

en las lejanías)
Maria Dolores Tapia del Río


Junta con

el embajador Luis Arias
Guillermo Gómez Rivera


Reconocimiento flamenco
Guillermo Gómez Rivera


Notas lingüísticas

hispanofilipinas
Edmundo Farolán


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