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Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Primavera 2017
Volumen 4, Número 1

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Primavera 2107, Vol. 4, N
úm. 1

ARTÍCULOS Y NOTAS



RELACIONES CULTURALES FILIPINO-PERSAS (II): LA LINGUA FRANCA ISLÁMICA EN EL ÍNDICO Y ALGUNOS PERSIANISMOS EN TAGALO

ISAAC DONOSO
Universidad de Alicante



I

     Se califica como “Imperio de Brunéi” al gobierno del quinto sultán, sultán Bulqya / السلطان البلقية(1485-1524). Si ciertamente los límites son exagerados en cuanto a su expansión territorial, sí es cierto que con las reglas con las que se jugaba la política en el sudeste asiático ―la talasocracia―, Brunéi comenzaba a alcanzar una preeminencia significativa a comienzos del siglo XVI:




The fifth sultan, Bolkiah, has entered Brunéi legend as Nakhuda Ragam, the Singing Admiral […], whose reign saw the expansion of Brunéi to its greatest extend: the re-establishment for the third time of that thalassocracy which embraced the trading ports of Borneo, Sulu, and the Philippines1.



     Con el título que fue preeminente en el mundo marítimo heredado de la ruta transoceánica islámica, como Nājūdā, el sultán Bulkya desarrollará una acción de expansión talasocrática, cifrada no en la conquista militar, sino en la creación de una esfera de poder a través de la atracción de las élites de entrepôts vecinos. Por medio de comerciantes, de la monopolización de la distribución de productos chinos, de una política mercantil cada vez más agresiva, Brunéi irá estableciendo matrimonios monárquicos y una red clientelar, desde Joló a Manila.
     Para nuestro interés, lo valioso no es narrar la culminación del proceso que llevará a un reino insular de la región oriental del Sudeste Asiático a desarrollar un estado talasocrático, sino que el modelo cultural se toma del mundo desarrollado por el Islam en la región. Y entre estos elementos, destacará una coiné lingüística que tiene en el persa un elemento capital. En efecto, el persa será en determinadas regiones lingua franca, y en otras constituirá fuente para la formación de una coiné empleada en los entrepôts marítimos. Siendo lengua de intercambio y cultura en la región de Asia central y el Sultanato de Delhi, es entendible que el persa siga siendo importante en los intercambios efectuados en la ruta marítima del Índico hasta el siglo XV2.
     El proceso de islamización establecía redes mundiales que paulatinamente iban llegando al interior del sudeste asiático. Los filipinos también participarán de la actividad en la región. Cuando los portugueses llegan a la ciudad de Malaca, habitantes de la isla de Luzón (luções) forman parte de su vida comercial y militar:



Os luções são além de Burney obra de dez dias de navegação. São quase todos gentios; não têm rei, somente regem-se polos mais velhos em cabilas; é gente robusta de pouca valia. Em Malaca não têm juncos. Até dous, três trazem as mercadorias a Burney e dali vêm a Malaca3.




II

     A comienzos del siglo XVI cuando los portugueses llegaron al sudeste asiático, existía un sultanato en el archipiélago de Sulú y otro comenzaba a formarse en Mindanao, la población de la isla de Luzón trabajaba y comerciaba en Malaca y estrechaba los vínculos con Brunéi, y se enrolaba en ejércitos mercenarios bajo las órdenes de almirantes turcos. No sólo el Islam había llegado al sur del archipiélago filipino, sino que desde el norte se apoyaban campañas bélicas con intereses islámicos y se formaba un triángulo de relaciones entre Luzón, Sulú y Brunéi (triángulo que vendría influido por la ruta comercial china hacia Zaytūn). En esta coyuntura, se producirá la llegada de los portugueses y españoles.

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Mapa del océano Índico de Lopo Homem & Pedro Reinel (1519)
[Bibliothèque Nationale, París / Kenneth Nebeuzahl,
Atlas de Christophe Colomb et des grandes découvertes, París, Bordas, 1991]

     Tras organizar el Estado da India y la conquista de Goa en 1510, Afonso de Albuquerque logrará definitivamente neutralizar el dominio islámico de los mares al conquistar el principal puerto del sudeste asiático, Malaca. Se habrá consumado el control portugués de los entrepôts del océano Índico. No sólo se tratará de una conquista económica, sino que al representar el primer sultanato en el sudeste asiático, Portugal prácticamente abortaba la transformación islámica que estaba aconteciendo en la región. Inexorablemente, la caída de Malaca no significará el fin del Estado islámico en el sudeste asiático sino, precisamente, su diversificación. Numerosas dinastías buscarán nuevas regiones donde gobernar, y la intervención extranjera dará un motivo incuestionable de legitimación. Al caer Malaca en 1511, la enorme efervescencia socio-económica que estaba teniendo lugar en la región por fin se revelará:



Acerca da mercadoria é gente mui esperta e artificiosa pera seu proveito, ca ordinariamente tratam com estas nações: jaus, siames, pegus, bengalas, quelis, malabares, guzarates, párseos, arábios, e otras muitas nações, que os tèm feitos muy sagazes, por ali residirme e a cidade ser populosa com as naus que concorrem a ela, em que também soem vir os povos chins, léquios, luções e outros daquele Oriente4.



     Javaneses, siameses (tailandeses), pegus (birmanos), bengalíes, quelis, malabares, gujaratíes, persas y árabes, de los procedentes del Asia continental, y chinos, lequios (taiwaneses), y luções, de los que proceden del Asia oriental, toda la mercadería y el cosmopolitismo se daba en Malaca, motor a comienzos del siglo XVI del gran comercio del mundo entre China y la especiería. Ya no Sulú al sur, sino Luzón al norte, será quien aparezca en las fuentes, revelando por fin que la población filipina estaba envuelta en las actividades del sudeste asiático. No es por lo tanto una recepción pasiva de inmigrantes extranjeros que transforman las formas tradicionales de vida filipinas, sino que los propios habitantes del Archipiélago, de sur a norte, activamente se involucrarán en la vanguardia económica y cultural que representará el establecimiento del Islam en la región. En este contexto de rutas marítimas, de marineros, de misioneros musulmanes y comerciantes, de malayos, indios y chinos, de árabes y persas, desde el sultanato de Delhi a Zaytūn, la lengua persa permeaba en grado importante la lingua franca empleada por este maremágnum humano. Y también llegará a las lenguas filipinas, sobre todo a la empleada por los marineros, soldados y aventurados enrolados en este mundo islámico del océano Índico y el mar de China, los luções.



III

     Dentro de este contexto hay que situar las palabras de origen persa introducidas en la lengua de la bahía de Manila, el tagalo, actualmente hablada por cien millones de personas como lengua nacional de Filipinas.
     No son muchas las palabras que han llegado al tagalo, mediatizadas seguramente por esa lingua franca y el malayo, cuyo origen sea persa. En cualquier caso, el hecho significativo es mostrar y demostrarnos la participación filipina en el mundo del sudeste asiático, marítimo y en avanzado proceso de islamización, anterior a Magallanes5.
     El préstamo más reseñable es anakura, cuya etimología procede incuestionablemente del persa nājūdā / ناخوذا.




Anacora, capitan, o el que en el navio va por guardian a castilla, o el que va por mayor en sus bancas y embarcaciones destos […] es vocablo de Burney y pocos le entienden6.

Anácura.
pp. Patrón de navío, ó mayordomo, Mag. La persona, In. Solo se usa en su poesía7.



     Igualmente persas son las palabras tagalas pingan, “plato” (desde pinggaan / ﭙﻨﮔان) y salawal, “pantalones” (desde sirvaal / سروال). Junto al medio de transporte que es el barco, vemos utensilios de uso común como platos y productos de vestir, pantalones y, en fin, mercancías. Futuras investigaciones darán, junto al valioso libro de Jean-Paul Potet, más luz sobre la influencia persa en las lenguas filipinas y la vinculación del archipiélago en las rutas marítimas del océano Índico y el sudeste asiático.
     Hay que colegir que, a pesar de ser pocas las palabras persas transmitidas a las lenguas filipinas, demuestran la importancia del elemento persa en el comercio del océano Índico, influencia que llegaría hasta los entrepôts más lejanos, como Manila, que comenzaba a adoptar el Islam a mediados del siglo XVI por la influencia bornea. Estas pequeñas huellas persas permiten rastrear la dimensión de un archipiélago prehispánico que participaba de las realidades de su entorno, y cuyos escuetos pero suficientes elementos han sido empleados ya por la historigrafía del sudeste asiático para reconstruir el valor de esa lingua franca y de ese mundo islámico, que parecía emerger a comienzos del siglo XVI, y que fue abortado por la intromisión europea8.
––––––––––––––––––––––––––––––
1  Najeeb M. Saleeby, The History of Sulu, Manila, Filipiniana Book Guild, 1963 (1908), p. 40.
2  Liu Yingsheng, “A Lingua Franca along the Silk Road: Persian Language in China between the 14th and the 16th Centuries”, en Ralph Kauz (ed.), Aspects of the Maritime Silk Road: From the Persian Gulf to the East China Sea, Wiesbaden, Harrassowitz Verlag, 2010, pp. 87-96.
3  Armando Cortesão (ed.), A Suma Oriental de Tomé Pires e o livro de Francisco Rodrigues, Coimbra, Universidade de Coimbra, 1978, pp. 376-377. Cf. José Manuel Garcia, As Filipinas na Historiografia Portuguesa do Século XVI. Philippines in the Portuguese XVIth Century Historiography, Porto, Centro Português de Estudos do Sudoeste Asiático, 2003.
4  João de Barros (1615), Ásia de João de Barros, Lisboa, Imprenta Nacional-Casa da Moeda, 1988-2001, década III, lib. V, cap. IV, p. 130.
5  Véase nuestro trabajo “Al-Andalus and Asia: Ibero-Asian Relations Before Magellan”, en I. Donoso, More Hispanic than We Admit. Insights into Philippine Cultural History, Quezon City, Vibal Foundation, pp. 9-35.
6  Pedro de San Buenaventura, Vocabulario de la lengua tagala. El romance castellano puesto primero primera, y segunda parte por fr. Pedro de San Buenaventura, inútil e indigno religioso franciscano descalzo. Dirigido a D. Ivan de Silva cavallero del orden de Santiago governador y capitan general de estas islas, y presidente de su Audiencia y Chancillería Real. Con licencia impreso en la noble villa de Pila, por Thomas Pinpin, y Domingo Loag tagalos. Año de 1613, Pila, Tomás Pinpín y Domingo Loag. [edición facsímil: Valencia, Librerías París–Valencia, 1994], pp. 145 y 410.
7  Juan de Noceda y Pedro de Sanlúcar, Vocabulario de la lengua tagala: compuesto por varios religiosos doctos y graves, Manila, Imprenta de Ramírez y Giraudier, 1860, p. 12.
8  Véanse al respecto los trabajos pioneros de Alessandro Bausani, y también J. Harris, “The Persian Connection: Four Loanwords in Siamese,” Pasaa, 1986, núm. 16, pp. 9-12; M. I. Marcinkowski, “The Iranian-Siamese Connection: An Iranian Community in the Thai Kingdom of Ayutthaya, Iranian Studies, 2002, núm. 35, pp. 23-46, y especialmente Muhammad Abdul Jabbar Beg, Persian and Turkish Loan-Words in Malay, Kuala Lumpur, [M. A. J. Beg], 1982.