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Revista Filipina

Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina

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Primavera 2017
Volumen 4, Número 1

     
Revista Filipina, Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
Primavera 2107, Vol. 4, N
úm. 1

BIBLIOTECA





ELIZABETH MEDINA



VIDA Y FELICIDAD
EN LOS TIEMPOS DEL FIN


















Revista Filipina
Manila
2017



Dedico este libro a mis niños, a todos los niños.
He intentado enseñarles siempre a mis hijos
cómo es el mundo de verdad para proteger
y prepararlos para su gran misión,
que siempre es la misma:
aprender sin límites y transformarse.










Este libro está dedicado a ustedes, los jóvenes. Y a los que serían viejos por edad como yo pero que seguimos siendo jóvenes en términos energéticos. Ahondaré en esto más adelante.

Los viejos ya saben mucho de lo que te voy a decir aquí, pero pocos ―muy pocos— se deciden o logran comunicarlo, por muchas razones. Tal vez tus padres te hablan o podrían hablarte de todo esto pero te cuesta escuchar lo que intentan explicarte, también por muchas razones.

Una razón es que pasada cierta edad, para los hijos se les hace difícil escuchar y creer a sus padres porque los conocen demasiado bien. Para que la relación entre aprendiz y maestro(a) funcione debe haber una cierta distancia, un cierto desconocimiento sobre todo a nivel personal. Sin esa distancia hay demasiada familiaridad. Lo que uno sabe del otro interfiere y le hace incrédulo. Las dificultades que ha habido entre hijos y padres han creado un cierto bloqueo que imposibilita la comunicación verbal de las enseñanzas que todo/a padre/madre en verdad tiene para brindar a sus hijos. Y a veces los padres mismos estamos bloqueados y preferimos delegar la enseñanza a los educadores.

La relación entre aprendiz y maestro funciona porque hay una cierta distancia y porque el/la maestro(a) ocupa un nivel superior al del aprendiz. Superior en términos de sabiduría, experiencia vital, conocimiento de la vida.

Y es así como funciona nuestra mente humana: en base a niveles.

Pero entre que funcione en base a niveles, y que se ocupen esos niveles para que el abismo generacional siga creciendo… no. Porque en ese abismo cavado entre las generaciones, todos caemos, retrocedemos y retrasamos nuestro progreso como sociedad. Esto, cuando las generaciones, en mi fe, deberían ayudarse y los mayores servir de peldaños para los jóvenes, poner su experiencia al servicio de la falta de experiencia de estos, con el feliz convencimiento de que serán superados por ellos porque así debe ser. Lo nuevo supera a lo viejo, pero lo viejo sirve de base imprescindible para que lo nuevo pueda superar, tanto a sus mayores, como a sí mismo y ―en el futuro— ser superado a su vez por la semilla que ya lleva dentro.

Se trata de un proceso de relevo, de la cadena infinita hacia el desarrollo y la evolución de la humanidad… hacia lo divino.

Piensa entonces en este libro como un pequeño peldaño para que sigas en tu ascenso sobre la base de lo que mi generación te pueda ofrecer, de lo que te sirva de nuestra experiencia y sabiduría.

Escribo este mensaje con la esperanza de ayudar siquiera un poco, para que tu generación despliegue sus alas y por primera vez, la especie humana levante vuelo y despegue por fin, y vuele por sobre una historia llena de obstáculos y retrocesos, pero también llena de anteriores y necesarias iluminaciones y conquistas.

El ser humano es un ser en transición que hasta este momento histórico ha vivido en los pantanos, en las cuevas. Hace ya miles de años que añora dejar atrás esos pantanos y cuevas y emprender el vuelo hacia la Ciudad Escondida, en la cima de la Gran Cadena Montañosa.

Para allá vamos todos. Y aunque yo no vea el día cuando los seres humanos y la tierra se transformen en una raza de dioses y un paraíso, hago mi aporte para que el gran sueño se haga realidad, y nuestra especie se libre de la pesadilla de nuestra inconciencia.

.....


Todo ser que quiera desplegar sus alas debe aprender primero a usarlas.

Pero nadie aprende sino haciendo, y recibiendo el apoyo de otro que ya hizo lo que pretende enseñar.

Algo sé de los pantanos, de las cuevas y de volar. La mayor parte de mi experiencia de vuelo la he ganado en mis sueños vividos, plasmados en el mundo físico y en la sociedad humana. Es una sociedad que impone incontables resistencias sobre quienes queremos sacar las alas, quienes somos imposibilitados de negar nuestra necesidad imperiosa de soñar con los ojos abiertos. Te ofrezco los frutos de mis viajes: unos pocos descubrimientos y comprensiones.




I
NTRODUCCIÓN

Por cierto que en nuestro tiempo cínico, incrédulo y sofisticado, nadie ya le cree ni escucha a nadie y los que cometen la suma indiscreción de ofrecer consejos no solicitados merecen ser lapidados con el silencio y la indiferencia, cuando no con miradas de sorna y desprecio.

No importa. No leas este libro si te ofende. Escribe otro mejor.

Los temas que trataré se desarrollarán según una escala de profundidad y significado. Los primeros temas serán más mundanos y prácticos. Los últimos serán más volados y metafísicos.


     1.  SOBRE EL TRABAJO, LOS EMPLEADORES, LOS PODEROSOS Y LOS HUMILDES

Las personas con mentalidad de empresa o empresario siempre te harán sentir como si vales nada; no busques reconocimiento ni aliciente de ellas, sólo te mentirán para aumentar su control sobre ti y hacerte aceptar sus términos. Cultiva el silencio y el comportamiento neutro, amable y formal con tales personas. Sigue tu búsqueda, persevera. No pares de buscar y de mejorar lo que ya sabes, lo que ya haces.

La diferencia entre un país como EE.UU. y otro como Chile, es que en EE.UU. las organizaciones y empresas son cálidas mientras que las personas son frías. En Chile es al revés: las personas son cálidas pero las organizaciones y empresas son frías. En el caso de EE.UU., tienes que hacer de las organizaciones, amigas y protectoras tuyas. En Chile, necesitarás de personas con influencia, con recursos. En ambos casos, tendrías que nacer ya enchufado en una buena familia que te enchufará, acto seguido, en las buenas instituciones. Pero sabemos que la vida es un poco más complicada que eso. Igual, si sabes adónde vas y quieres llegar, llegarás. Encontrarás a la gente cuya ayuda necesitas.

Todo en esta selva funciona en base a los intereses. Hace unos quinientos años un tipo llamado Maquiavelo escribió un librito que causó furor:
El Príncipe. Su librito explica cómo hacer crecer el poder sobre el mundo. Sería bueno que leas ese libro, porque debes entender la mentalidad de los “poderosos”.

Que todos nos movamos en base al interés personal no es en sí ni bueno ni malo. Es en la intención donde radica el bien y el mal, y se revela la bondad o la maldad cuando las consecuencias de las acciones se manifiestan. Lo que produce sufrimiento busca y necesita solución para que el sufrimiento amaine y desaparezca, y hay que buscar una solución que se base en la comprensión de la raíz del sufrimiento para eliminarla, no una solución que sólo busca erradicar los síntomas, o aplicar un parche por mientras.

Es un talento muy importante aprender a “leer” las intenciones de la gente. Hay corrientes de psicología que estudian al ser humano para enseñar cómo manipular y utilizarlo para los intereses ajenos, haciéndolo creer que los intereses ajenos son suyos.

Es muy importante saber cuando a uno lo están manipulando y no manipular de vuelta, sino protegerse y, acto seguido, mandarse a cambiar.

No uses palabras como “dignidad”, “derecho”, “corrección”, siquiera “profesionalismo” cuando se trata de describirte a ti mismo frente a una persona que te da trabajo o te puede dar, y tratas de defenderte. Te irá mal. Se sentirán desafiados, atacados, y te van a lanzar la caballería encima para hacerte sentir todo su poder sobre ti, pobre hormiga.

Si ya metiste la pata, calla. Deja pasar la tormenta. Medita y aprende. Y sigue trabajando.


     2.  EL PLACER

El placer es un estado de profundo relajo. En nuestra sociedad es un estado a la que raras veces se accede naturalmente, pasada la infancia y la niñez.

Hay que saber relajarse. No es buena idea relajarse con el alcohol, la droga, el desenfreno sexual. Nada en exceso. La amistad es el mejor relajante, pero no puede ser el único. Debes buscar lo que en verdad te gusta, y dedicarte a hacerlo cada vez mejor.


     3.  EL DINERO

El dinero no es malo. Es energía. Hay que aprender a manejar el dinero, a manejar la energía, si no, el dinero, la energía, te manejará a ti. Porque detrás del dinero, hay seres humanos con intereses distintos a los tuyos, y sobran los tiranos con plata.

El dinero es una forma de energía, como ya sabemos todos.

Es importante que la energía fluya, y es fundamental hacer la energía que es dinero, fluir. Que no se estanque. En la economía es vital que el dinero circule libremente, no que algunos pocos vayan acaparándolo todo para sí para meterlo en bancos o en bolsas (que curioso que la bolsa de acciones es como una gran bolsa, la bolsa de los ladrones, por ejemplo, o la bolsa del viejo avaro).

El dinero es útil. Es un excelente criado y un pésimo amo.

Cuando el dinero se transforma en la razón de vivir, estamos fregados. Pero estamos en los tiempos finales, cuando todo se derrumbe, lo mismo el poder del dinero. Son tiempos malos pero también son tiempos buenos. Antes de mejorarse el cuerpo, debe caer enfermo y enfermar hasta los límites. Es así como el cuerpo se limpia de toxinas.

Es lo que está pasando al gran cuerpo de la humanidad.

Los ricos tienen un exceso de dinero, acaparan un exceso de energía.

Los pobres tienen una falta excesiva de dinero, una falta excesiva de energía.

En ambos casos, hay enfermedad.

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En EE.UU. siempre escriben libros sobre cómo hacer cualquier cosa, ser cualquier cosa, ganar, triunfar, crecer, etc. Es una industria y la gran mayoría son puro carril. Vender libros es un negocio en EE.UU. pero la gente común y corriente tiene dinero para comprarlos, y hay mucha gente. Pero como siempre, cuando las cosas se reducen al puro negocio, se desvirtúan.

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Vivimos en un mundo donde pululan los farsantes. Todos quieren o necesitan venderse, y muchos necesitan comprar para suplir sus necesidades, necesidades de todo tipo. El ser humano tiene una gran necesidad, aparte de las cosas de su cuerpo, que es:
soñar.

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Por esto, la industria de venta de sueños es tan grande. Sueños a través de la música, las películas, el vestuario, el alcohol, la droga, la pornografía, la religión, el dinero, los automóviles, las casas, los círculos sociales, la naturaleza, etc. La vida es sueño, dijo un gran escritor y dramaturgo español. Don Quijote perseguía sus sueños y Sancho Panza, obligado a seguirlo para tener paga, torna sus aventuras más divertidas para el lector. Un soñador solo es aburrido. Un soñador acompañado por gente obligada a hacerlo, por las razones que fueran, ya puede ser una novela.

Lo mismo pasa en todas las cosas. Cuando estás solo empiezas a soñar. Si no sales nunca de tu pieza, serás un loco o un inadaptado. Eso no es muy interesante. No es una novela. Cuando sales de tu pieza y empiezas a contagiar a otros con tus sueños, ahí empieza la novela.

Por esto la soledad no es en sí, extraordinaria. Pero todo comienza con la soledad, y también termina con ella. Sin embargo, la Soledad necesita compañía en algún momento, para que la novela empiece a tomar cuerpo.

Y entonces todos tendremos nuestro
Don Quijote de La Mancha. O nuestra Vida es Sueño, representada en un teatro atiborrado de gente, estudiantes, viejos, maduros, todos gozando juntos, todos soñando y pensando juntos.


     4.  CÓMO ENSEÑAR A TUS NIÑOS PASADA LA NIÑEZ

Es muy difícil, en mi experiencia, porque no te quieren escuchar.

Pasados los 12 años, ya no queda tiempo. Si no aprovechaste los años anteriores, perdiste el tren. Ya están formados a esa edad, y no te quedará otra que respetar su libre albedrío con un mínimo de control policíaco. Sólo podrás intentar mantenerte informada de dónde están durante aproximadamente cuáles horas, y ponerte de acuerdo con ellos respecto de las horas de llegada a la casa.

Si te toca un hijo o una hija rebelde, donde antes había pura dulzura y acatamiento, tendrás problemas. Y deberás reconocer que a lo mejor en algo no fuiste lo suficientemente sabia.

En todo caso, si no fuiste sabia antes, tendrás que serlo ahora, o si no, prepárate para la III Guerra Mundial.

Hay una cosa cierta: la manera cómo criaste a tus hijos tiene más que ver con los problemas antes de los 12, que con la droga, las malas compañías, la falta de supervisión en el colegio. Tú algo tienes que ver, y debes asumir parte de la responsabilidad.

Cuanto más soberbia seas, peor. Asume una postura de humildad y escucha lo que tus hijos te dicen. No hablo de ponerse como estera o bajada de baño. Hablo de buscar la forma de negociar con tus hijos. Si no es posible negociar a solas, negocia con ayuda de terceros. Pero NEGOCIA. No intentes ser omnipotente y arbitrario como lo eras antes de los 12 años. Fracasarás rotundamente.

Si fuiste débil antes y permisivo en demasía, o ausente, y perdiste el respeto de tus hijos, tendrás que cambiar. No habrá nada seguro. Tendrás que librar todas las luchas que no quisiste dar antes.

Como todo en la vida, uno se las arregla consigo mismo y con la vida, sin pública aprobación, y muchas veces sin sendero ni guía.

Si amas podrás meter la pata, pero al final, si tienes algo de inteligencia, algo de bondad, algo de fortaleza, y tu amor es verdadero, no todo habrá sido en vano.

Suerte.


     5.  EL ABUSO

Si tienes padres injustos, manipuladores, crueles.

Tenemos una asociación para la protección de los animales, por muy defectuosa que sea. No tenemos una asociación para la protección de los niños, cuando los niños son más indefensos aun que los animalitos, y en verdad, todo adulto debería integrar tal asociación, tenga hijos o no.

¿Cuándo sabemos que estamos sometidos al abuso emocional o psicológico?

Cuando estamos frente a alguien que nos roba nuestra subjetividad, nuestro derecho a ser nosotros mismos.

En estos tiempos del “fin”, o sea, el fin de cómo ha sido todo hasta ahora, finalmente los seres humanos hemos aprendido acerca de toda la maldad que el ser humano es capaz de hacer a sus congéneres. La violencia no es sólo la violencia obvia, la que se ve, la que deja huellas visibles.

El abuso emocional es cuando alguien tiene poder o autoridad sobre ti y la ocupa para hacerte sentir que no vales, que eres incapaz de ejercer juicio propio, que no tienes futuro salvo bajo su alero, que necesitas del trato abusivo para aprender a ser una persona competente y respetable, que necesitas ganar la aprobación del abusador cambiándote a ti mismo en un ser que satisfaga y acate sus requerimientos.

Pero nunca los satisfarás porque ése es el juego que le da poder sobre ti.

Y el día que rehúses satisfacerlos (te suelen amenazar), estarás fuera en la calle, indefenso y abandonado.

Son mentiras. El día que recuperes tu libertad, tu abusador perderá el sentido de su existencia enferma.

Y es solo cuestión de tiempo, nunca lo dudes.

El/la abusador/a es quien invade tu privacidad, tu calma para trabajar, para pensar, para relajarte. El abusador es quien te trata con calidez en un momento y con frialdad en el siguiente, por razones que no puedes colegir porque no hay razones. Es porque sí nomás. Porque se le ocurrió que sí.

Cuando hay armonía que siempre es sorpresivamente rota por alguna acusación o crítica o descalificación, estás frente a una persona abusadora. Cuando hay trabajo constante sin descanso, cuando hay condiciones de trabajo o de pago en que no eres consultado y no tienes derecho a consultar, esclarecer, aceptar o negar, porque si lo intentas habrá enojos, indignación, drama, cobro de sentimiento: allí hay abuso. Cuando se te exige que te preocupes por el problema del otro y le busques solución sin incluir tu problema porque queda insinuado sin palabras que tu problema con el otro es la principal causa de su sufrimiento, hay abuso. En realidad, te están haciendo el leso. Están gozando con tu sufrimiento, haciéndote responsable de los problemas imaginarios ajenos.

Trátese de la relación entre empleador y empleado, entre esposo y esposa, entre padre/madre e hijo/a, entre profesor/a y alumno/a, en cualquier relación donde una de las partes tiene mayor peso sobre la otra, por las razones que fueran, y la parte que ejerce mayor autoridad usa su posición para reducir a la otra a la pasividad, al acatamiento en silencio, sin derecho de comunicar ni negociar sus necesidades, discrepancias, diferencia de perspectiva, experiencia y opiniones, hay abuso.

Y muchas veces, nuestra mismísima sociedad es el problema porque se niega a ver la realidad del abuso y deja abandonados a sus víctimas.

Porque la gran mayoría de los abusadores son los poderosos de la sociedad.

En una relación abusiva no hay razón sino un enredo de emociones negras y de ideas confusas en el fuero interno de la víctima que no encuentra salida. La víctima es torturada y su existencia se transforma en un laberinto oscuro. Hasta su llanto es negado. Debe aparentar felicidad y conformidad. Pero aunque lo haga, más temprano que tarde llegará otra explosión, otra invasión de su subjetividad. Y aunque sea una persona ejemplar en la relación, jamás ganará la aprobación, la aceptación, la justicia desde el otro.

Se trata del vampirismo.

El final de la historia será siempre el mismo: la víctima se transformará en victimario cuando le llegue su turno para ejercer el poder. O la víctima se escapará del victimario y deberá aprender a aprobarse, aceptarse, o intentará ayudar o defender a otros que vea sometidos al abuso.

Es esto último lo que deberás hacer.

Las mayores defensas frente al abuso son dos: el tiempo, y la conciencia individual y grupal.

Con el tiempo el abuso es revelado por lo que es. No hay tirano que pueda imponerse al paso del tiempo. La conciencia, tanto individual como colectiva, siente un íntimo horror frente a la violencia, el abuso, y el sufrimiento de otros, sobre todo el sufrimiento de seres amados.

 En cierta forma el abuso es una gran prueba de temple y una oportunidad que se presenta de múltiples formas para cada cual, respecto de su relación con su conciencia personal y su amor por sus hermanos/as.

Es también una prueba para los inocentes que lo padecen.


     6.  NO HAY CULPABLES, PERO TAMPOCO HAY DERECHO

El ser humano que no siente nada frente al sufrimiento ajeno tiene un daño profundo psicológico, espiritual. Pero no es culpable al final, aunque cometa los crímenes más horrorosos, porque no tiene conciencia de lo que hace. Sin embargo, quien tiene conciencia de la situación debe actuar para defenderse, defender a quien sufre. Porque las acciones de los abusadores tienen consecuencias negativas que finalmente repercuten sobre todos quienes los rodean, incluso sobre las generaciones venideras, hasta que no nos hagamos cargo de cortar las cadenas del sufrimiento.

Para eso hay que tener inteligencia y valentía, actuar oportunamente, y tener fe.

Porque a no ser que la(s) víctima(s) del(los) abusador(es) den la lucha, nadie podrá hacer nada para ayudarlos. En cambio, si se atreven a crear el escándalo público (el escándalo invisible lo originó el victimario pero no es para él la vergüenza inicial: la víctima debe atreverse a enfrentar su vergüenza con coraje), llegará el apoyo y la ayuda. Aunque llegue el oprobio y las críticas e impugnaciones también. No debes ceder. No debes temer.

Deja que la luz inunde la oscuridad para que todos vean la verdad.

Al final, el abusador será revelado por lo que es: un monstruo de papel.

Y si bien la persona que hace daño por su inconciencia no tiene la culpa, sus acciones dañinas conllevan consecuencias sufrientes, y nadie tiene el derecho de imponer el sufrimiento a otro, ni tiene la obligación de sufrir estúpidamente por la inconciencia ajena. Ni siquiera la paternidad/maternidad da derecho a hacer sufrir a los hijos gratuita y enfermizamente.

Basta ya. No estamos en este mundo para sufrir porque es bueno sufrir. Sufrir es malo. Hay que evitarlo a toda costa.


 7.  LA REGLA QUE NOS SE DICE

En el mundo allá afuera, todos se reconocen sin mediar palabra. Todos saben quién es quién.

Los que saben, saben quiénes saben, y quiénes no.

Los que tienen, saben quiénes tienen, y quiénes no.

Esto es muy misterioso. Y es como pasa todo en el mundo. Hasta que uno se dé cuenta, anda pajaroneando, sin idea de nada.

Están los que andan pajaroneando, creyéndose el cuento, sea el cuento de los ideales, el cuento de hadas, el cuento de lo bueno y lo malo, el cuento de que hay que portarse bien o portarse mal, hay que prepararse para ser un buen ciudadano, buen esposo, buen padre, buen empresario, buen ejecutivo, etc., etc.

Y hay quienes saben que no tienen nada que ver con eso. Hay quienes saben desde el primer momento, que se trata del poder. Se trata de llegar al poder.

Pero para llegar al poder, ya tienes que tenerlo metido en el cuerpo.

Puedes reconocer a la gente que es así. Nacen así, no se forman.

Son esas personas que sin ser importantes, se imponen. Que son respetadas porque sí, porque tienen cierto aire de merecer el respeto.

Hay otras personas que andan como si quisieran desaparecer, las que no hallan qué hacer consigo mismas, cómo pasar desapercibidas para que no las jodan, no las cuestionen.

Al final, todos pasamos por un rito mecánico a lo largo de la juventud. Es como si entrásemos en una gran fábrica y se pretendiese que saliésemos al final siendo lo que hay que ser, haciendo las cosas como hay que hacerlas.

Pero no es exactamente así el mundo.

Estoy tratando de describir lo que he percibido y sentido a lo largo de mucho tiempo, y no es fácil ponerlo en palabras.

Pero hay un mundo donde todo es lo que tiene que ser, y otro mundo que coexiste con ese primero, y que se topa con el primero en muchos puntos, pero que se impone sobre el primero con sus propias reglas, que al parecer tienen mucho más que ver con cómo son los seres humanos, más que con cómo debieran ser.

Y al descubrir ese segundo mundo, muchos entre nosotros empezamos a desplomarnos. Porque es como si en el primero se nos hubiera vendido gato por liebre. Como si nos hubieran mentido y nosotros cometimos el error de creerles.

Ese segundo mundo, al parecer, es el mundo de lo oscuro, lo conflictivo, lo impío, lo que no debe ser pero es. Lo monstruoso se encuentra allí. La estupidez humana, la miseria, la bajeza. Y a la vez, lo sublime, lo erótico, lo sagrado. Para quien no es ducho, todo está mezclado, lo monstruoso parece ser bello, lo sagrado parece ser pedestre, hasta ausente; y lo pedestre, sagrado.

Al llegar a la adolescencia, nos asomamos a ese segundo mundo (en realidad hay muchos más que dos, pero para simplificar vamos a hablar de dos solamente). Es lo más difícil de manejar para un adolescente, pienso yo, porque debe seguir funcionando en el mundo de Bilz y Pap
1, a la vez de empezar a divisar otra realidad, hasta entonces encubierta para él o ella por la voluntad de sus padres.

Estos mundos están superpuestos, como las láminas de una cebolla. Puedes imaginarlos como un escenario en que lo que se representa es la vida “normal”, con entretelones y bambalinas donde trascurre la vida invisible del teatro de la vida. Pero en esa figura, lo excelso y lo miserable serían representados, el primero por la bóveda del teatro donde se encuentra la iluminación, y la parte anterior del teatro donde todo está en penumbra.

Otra representación de estos mundos sería el famoso cuadro de Hieronymous Bosch, con sus tres niveles: medio, bajo y alto. El mundo del plano medio o lo mundano, el infierno, y el cielo. Mejor en plural:
Los mundos del plano medio, los infiernos, y los cielos. Porque hay literalmente innumerables mundos en cada plano, universos paralelos.

La mayoría de los padres preparan y enseñan a sus hijos exclusivamente en el nivel medio, en el mundo de las apariencias, de lo funcional, lo material, lo utilitario, lo práctico. La mayoría de los padres quisieran sólo transmitirles a sus hijos el mundo medio y alto. Pero todos los padres viven también, vienen también, del mundo de abajo. Cada vez más padres lanzan a sus hijos a la penumbra de sus infiernos internos, y ahí el hijo debe encontrar su camino entre el caos que él/ella percibe y siente pero que no entiende, de lo que nadie le habla, que es el caos de sus padres y lo informe en el mundo interno de él/ella, y la luminosidad de los cielos que sus padres le comunican en su amor, su goce de vivir, su capacidad de descubrimiento y enseñanza, y que él/ella instintivamente desea alcanzar.

Los mejores padres son los que han incursionado en los tres mundos dentro de sí, los que se han hecho baquianos en esos caminos internos además de en los externos, y que aman a sus hijos con libertad, bondad y sabiduría.

Los peores padres son los que viven únicamente en un mundo y no saben enseñar a sus hijos sino que sólo les imponen lo poco que saben. Y cuando sus hijos les desafían, se desata la furia de su ignorancia y su temor a lo que no dominan. Y lo primero que no dominan son ellos mismos, lo primero que temen son ellos mismos.

Los mejores padres ayudan a sus hijos a desarrollar sus capacidades para sobrevivir en el mundo de los negocios, de las actividades de la sociedad, de los saberes prácticos y sociales del nivel medio, y además transmiten sin mediar palabra la capacidad de dominio que tienen de sus bajas pasiones, de sus ocultas locuras. En su capacidad de sobrevivencia en el mundo medio se entremezclan por lo general la capacidad de conectarse con lo transcendente, con lo celestial, lo espiritual.

Pero como los padres conviven con otros muchos padres, con otros muchos seres humanos, cada uno de ellos en distinta situación frente a los tres mundos, te imaginarás lo complejo de vivir en sociedad.

Sin embargo, los que tienen una sensibilidad parecida tienden a reconocer y atraerse. Somos imanes que a diferencia de los imanes metálicos atraemos hacia nosotros más de lo que ya tenemos adentro, o reforzamos la condición que ya tenemos.

La verdad es que cada uno tiene el poder de atraer hacia sí mismo, lo que ya lleva dentro.

Si uno tiene el desastre adentro, atraerá hacia sí el desastre afuera.

Es por esto que la educación sea tan importante, y la limpieza de pasado y de propósitos en el/la educador(a). La educación forma a los seres nuevos (hablamos de seres humanos en la actual vida, en el plano de existencia actual) y los prepara para enfrentarse a sí mismos en relación con los mundos que son otros seres y el mundo físico externo, con creciente manejo de sí y de sus relaciones. Definitivamente, con creciente capacidad para comprender, crear y transformar. En una dirección o en otra. Siempre con consecuencias que resuenan eternamente, sin fin, hasta abarcar a todo el universo.

La educación es fundamental.

Una educación multidimensional, trascendente, de belleza, co-creación y amor.


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1  Bebidas gaseosas chilenas de fantasía, Bilz es color rojo y Pap, amarillo.


     8.  CÓMO APRENDER A SER EMPRESARIO

Aunque me tilden de bruta, afirmaré que tener el genio de hacer negocios, saber ganar muchísimo dinero, es cuestión o de genética, de aprendizaje desde chico, o de destino.

De otro modo no me explico cómo algunas personas, algunas culturas y hasta razas sean tan brillantes y enfermos de geniales para atrapar el dinero y no dejarlo escaparse más.

Si quieres aprender de negocios, lo mejor es tener la suerte de poder aprender de tus padres. Los negociantes más exitosos como los chinos, los judíos, enseñan a sus hijos e hijas a manejar el mundo del comercio. En cada pueblo verás que los talentos innatos se transmiten de generación a generación.

Los negocios se pueden enseñar en las universidades, pero al fin y al cabo, los individuos que se gradúan de ellas serán empleados y ayudantes de los empresarios; las universidades no forman a empresarios. Los empresarios heredan los negocios y gerencias de sus padres. Sólo en los llamados “países del primer mundo” se accede a crear imperio propio, pero siempre está el impulso de traspasar lo que se ha ganado a algún heredero, ojalá de la propia familia. Si no hay heredero allí, entonces buscarán herederos del
pool de ayudantes, de graduados en ingeniería comercial, tal vez individuos que pertenecen al mismo grupo religioso, étnico, cultural.

En definitiva no hablo de darwinismo, pero sí he observado que existe el mecanismo de traspaso de saberes de generación en generación, y entre personas que pertenecen al mismo grupo social, económico, cultural, o parecidos; o sea, que se entienden en términos de lenguaje, valores, objetivos.

Es un mecanismo.

En cuanto a mí, el dinero se va de mis manos con una facilidad asombrosa, pero siempre vuelve en las cantidades suficientes como para que pueda sobrevivir en esta selva.

Otro mecanismo es la lucha generacional.


     9.  LA REBELDÍA

La rebeldía es un privilegio y debiera ser un privilegio sagrado, pero no lo es. Deberíamos tener el derecho al amor, a la libertad, a la búsqueda de la felicidad, y a la disensión. Pero está prohibido disentir, aunque finjan que no hay problema con ello.

 La rebeldía es el privilegio de los muy jóvenes, sobre todo aquellos con padres que los toleran, hasta que los padres se cansen y los echen de la casa. Es muy difícil que esto pase. Pero más adelante, cuando se trate del director de colegio, de tu pololo(a), tu marido/mujer, tu jefe, el chofer de micro, el carabinero, será mucho más fácil.

 Así que: ojo. Rebélate, pero no antes de medir muy bien las consecuencias y ten listo tus planes de contingencia. “Planes de contingencia” significa: Qué haré yo si queda la crema así, o asá.

Pasado los veinte años, más te vale ser rebelde discreto. Muy discreto.

Soy una rebelde de carrera. Mi carrera empezó a los 16 años cuando por fin escribí sobre mis problemas con mi madre en una evaluación psicológica. Recibí la compasión de mi profesora jefa, una monja belga alta, asceta, intelectual. Pero tuve que encontrar mi propia salida, redimirme a mí misma.


     10.  EL TIEMPO: PART I

Toma tiempo ―mucho tiempo— para entender lo siguiente, pero es verdad:

El tiempo lo resuelve todo.

Hay cosas que sólo los viejos podemos comprender, porque demora tiempo entenderlas.

Es la desventaja de la juventud.

Un boxeador argentino dijo: “La experiencia es un peine que te dan cuando ya estás pelado”.

Igual, ¡es el consuelo de los pelados!

Me dirás: ―Es tan cargante la gente que ofrece consejos, es tan inútil.

Estos no son consejos. Son datos. Es una perspectiva, la mía. Te la ofrezco sin compromiso.

El cerebro es un macroprocesador que recibe cantidades ingentes de datos, incluso sin que nos demos cuenta de su actividad. Sin datos, estamos fregados.

Toma todo esto como datos.

Recibimos los datos y la actividad cerebral va estableciendo conexiones, relaciones entre los datos. A mayor cantidad de datos, mayor cantidad de relaciones, mejor parado estará el cerebro a la hora de tomar decisiones. El cerebro no para nunca. Es un gran juego, el más entretenido del mundo.

Así que, te aseguro por lo menos que el tiempo que pases leyendo este libro no será tiempo perdido.

Detrás del rebelde, hay un ser que sufre. Esto, los tiranos no lo son capaces de ver, ni de comprender.

Ese ser que sufre, busca por todos los medios cómo resolver sus problemas. Si no encuentra salida, se va al chancho. Por último, irse al chancho es su última posibilidad de recibir la ayuda que no sabe cómo obtener de otra forma menos dramática.

Muchas veces, los padres que son tiranos sólo atinan frente al drama. Aunque no faltan los padres que se ensañan aún más al ver que su víctima sufre.

Y eso, es grave. Porque significa que disfrutan del sufrimiento de su hijo(a).

Sin embargo, hazme caso cuando te digo que son contados esos casos, aunque en estos tiempos de crisis que vivimos, son de mayor número que antes (Ver: Abuso).


     11.  EL TIEMPO: PART II

Para el/la joven, el tiempo no existe. Al principio el/la joven ni siquiera sabe que es joven. Más adelante, al constatar que los viejos andan todos locos por mantenerse jóvenes (cuando está más que obvio que ya se les pasó el tren), los jóvenes se dan cuenta de que poseen el más preciado tesoro.

Cuando el tiempo no existe, se está en presencia de lo inefable,
o maravilloso, la eternidad. Es la bendición de la niñez ser libre del tiempo. Imponerle a un niño la esclavitud al reloj, a la agenda, es por lo tanto ―en mi opinión― arrebatarle el paraíso antes del debido tiempo.

Incluso para todos nosotros, ya grandes o ya viejos, escaparnos de la tiranía del tiempo conlleva el sabor de la inmortalidad.

Junto con la esclavitud al ego, sentir el tiempo como victimario, enemigo, es nefasto y atroz.

Bueno, y los jóvenes se rebelan contra el tiempo. Es una lucha fatal, sin ninguna posibilidad de triunfo, si se encara incorrectamente.

Después de muchos años en que el tiempo era victimario mío, se ha transformado en aliado. Empecé a ver sus virtudes y no sólo sus lacras (que por lo demás son un problema de estrechez de perspectiva).


     12.  LA DEPRESIÓN

Es normal sentirse deprimido porque el mundo en que vivimos es ―seamos honestos—deprimente.

Por un lado es un bombardeo continuo de imágenes, mensajes que crean la impresión de que la vida es o debe ser un paraíso de buena onda, placer, entretención. Como si todos pudiéramos ser unos sibaritas hedonistas si sólo lo quisiéramos. Pero basta con que uno se lance en la búsqueda del placer para que se dé cuenta de que hay todo tipo de líos y vallas que le ponen. Por ejemplo, que lo que se publicita como placentero no lo es tal, o no lo es salvo por breves momentos. Y que la sociedad alrededor desaprueba el placer y hay que andar escondiéndose porque el verdadero goce ha de ser furtivo, o insulso. O sea, que gozar no debe ser demasiado placentero porque si lo es, entonces algo malo debe tener.

Con razón que lo prohibido termina por transformarse en la conciencia como lo que más atrae e hipnotiza, en el objeto del mayor deseo. Y lo permitido y aceptado obedezca más al deber que al querer. Así la vida burguesa es la pantalla obligada y sólo detrás de ella puede uno revolcarse en lo prohibido. Que suele terminar rayando en lo enfermizo o vicioso.

Así se eterniza el maldito mito de que el placer es malo: Muera el placer.

Cuando lo que debería morir es esa mentalidad patológicamente hipócrita y ―seamos realistas— enemiga de la vida y de la felicidad sana, bella, sagrada.

¿Qué persona joven es capaz de desentrañar semejante torcedura?

Lo más fácil de hacer para un/una joven si aspira a tener tranquilidad y sosiego, es cerrar la puerta de su pieza con llave y en la privacidad de su mundo interior, buscar el placer libre en la soledad.

O al interior de la tribu, si el/la joven tiene la suerte de pertenecer a una tribu libremente elegida y amada.

En nuestra sociedad, el placer y la libertad de gozar ofenden, por más inocentes que sean. Es muy rara nuestra sociedad, plagada de contradicciones. Te tienta, y luego te dice que NO. Pero esto que al parecer es una suma incoherencia, es muy coherente, porque el mundo del plano medio es inherentemente contradictorio, o sea, plagado de paradojas y dualidades.

Sólo cuando compaginas el mundo de lo invisible con el visible, empezarás a entender bien por qué, en el fondo, es coherente la incoherencia del mundo medio, del mundo cotidiano.

Compara lo que ves ―lo aparente, lo que aparenta― con lo que
no ves ―lo que sientes (ojo, no lo que sientes dentro de ti, sino lo que sientes de los demás, la frecuencia vibratoria que detectas de ellos, de las situaciones)― compara esas dos variables, encuentra la relación entre ellas, y llegarás a una ecuación correcta de lo que es, en cualquier situación. Miento, esa ecuación será provisoriamente, correcta solamente. Irá cambiando porque cada una de las variables irá cambiando también. No te olvides de otra variable invisible: tú, que siempre estás cambiando minuto a minuto, segundo a segundo, desde antes de tu nacimiento y hasta mucho después de tu muerte.

En cuanto a quien observa ―llamémoslo el testigo― ése no cambia. Llamémoslo: lo más profundo tuyo.


     13.  SEXO Y AMOR (1º BÁSICO)

Ya no hay reglas, todas se han esfumado en nuestro tiempo salvo la eterna Regla de Oro. No le hagas al otro lo que no quieres que te hiciera a ti. Estate preparada(o) para que te pase de todo porque no puedes controlar lo que otros te harán, ni tampoco puedes anticipar ni prever lo que hará esa divinidad,
Amor, que saca todo lo secreto que anida en ti, para entramparte.

Tómalo todo con mucho sentido del humor. Todos caemos alguna vez en la humillación, la frustración, la desesperanza, el abandono, por culpa del amor. La otra posibilidad es cerrarse y rehusar amar, que es una cobardía y que te condenará a ti y a todos los que te rodean al desamor. El desamor es un absurdo, es ser muerto en vida.

Hasta que no se involucre el cuerpo (o sea: hasta que
pase algo), no ha pasado nada, todo se desenvuelve en tu intimidad. Nadie se da cuenta de nada, aunque tú creas que todos se dan cuenta de todo. No es cierto. Lo que ocurre en tu intimidad está protegido de los demás. En la intimidad es donde pasan muchas cagadas, pero créeme que si logras dominar tus pasiones, te harás merecedora de tu autorrespeto.

Más te vale jamás hacer nada de qué arrepentirte. Porque ¿sabes qué? Toda acción tiene su reacción. Cada acción que acometas tiene consecuencias y llega lejos, hasta lugares que tú nunca podrías imaginar. Y esas consecuencias vuelven a ti porque eres parte del todo, tu destino está ligado al destino hasta del último átomo en el universo, y viceversa.

Sexo y amor, todos sabemos de qué se trata. Pero cuando se agrega la Libertad a la ecuación, ahí se complica todo.

Yo tomé la decisión a una temprana edad de amar porque soy así. Como tuve una infancia y juventud carentes de amor, no aprendí a amarme a mí misma primero. Entonces tuve que pasar muchos años buscando quien me amara con la incondicionalidad de una madre. El problema era que el amante paternal no me despertaba la pasión erótica. Creí que la pasión erótica la podría encontrar entonces en algún otro hombre, no tan paternal, más encendido, fogoso, seductor. Pero aún así tenía que cumplir el requisito de prometer ser buena pareja. Al final escogía siempre al mismo tipo de hombre con pequeñas variaciones: un hombre que excitaba durante los dos primeros años y que aburría fatalmente después. En definitiva, buscaba en base a lo que necesitaba (así lo creía) para ser feliz
yo. Y fatalmente, siempre elegía a alguien que también buscaba lo mismo para sí, terminando indefectiblemente los dos huérfanos del amor, tan huérfanos en el fondo como cuando partimos.

En general, el amor que surge del instinto de supervivencia y de la reproducción de la especie es un amor condicionado por lo que uno necesita para sí.

Pero ése no es necesariamente el amor que nos conduce a lo profundo, sino a lo externo, y al servicio de los designios mayores y ocultos de la Naturaleza.

Si la Naturaleza siempre saldrá con la suya en este tema, las mujeres deberemos aprender a criar a nuestros hijos sin necesidad de una familia nuclear inquebrantable. Tendremos que crear otro concepto de familia, la comunidad extendida, puramente para servir la función de la buena crianza de nuestros hijos, participen sus padres biológicos, o no.

Ese es en verdad otro tema, que no tiene que ver precisamente con el amor sexual y romántico (exclusivo a la pareja), sino con el amor amplio, inclusivo, humano y familiar.

Ahí estuvo el problema, en mi caso y en tantos otros más. Amamos buscando lo que nos conviene y por lo general, también buscamos satisfacer y poner fin a la misteriosa, angustiante búsqueda. Lo externo, las apariencias, nos entrampan fácilmente. Lo profundo duerme. A veces se despierta por un chispazo, pero luego ―muy luego― se vuelve a dormir.

La mayoría se conforma con una relación de conveniencia, incluso aprenden a amar al fiel compañero, a la fiel compañera. Y fíjate que no andan tan despistados, y si logran amar de esa forma ya habrán ganado muchísimo. Sobre todo si llegan niños y la relación crece para incluirlos, todos caminando juntos hacia adelante.

Pero muchos se desilusionan, se decepcionan, y cuando la persona a quien se unieron por conveniencia ya no les despierta ese chispazo de los comienzos, se enojan, se resienten y buscan otro objeto de deseo, otro objeto chispeante.

Si uno busca, uno encuentra. Pero ¿qué irá pasando por mientras en su derredor? Ahí está el lío.

Esto les pasa a ustedes los jóvenes pero a una escala menor y por lo tanto, no grave. Uno se enamora en una fiesta y se desenamora en la siguiente. Conoce a otro en una discoteca, en la universidad, en la playa, etc. Se mete en el juego del sexo, de las relaciones paralelas, se confunde, hiere a otros, lo hieren, o descubre que la soledad le acecha, la incapacidad de seducirse a sí mismo y por consiguiente a otros, descubre que no es capaz de amar aún, o que tiene miedo, o lo que sea. Mientras no hay matrimonio, no hay ceremonias, acuerdos familiares, economías, críos, etc. de por medio, no hay mayores líos. Pero uno ya empieza a crear las primeras huellas del comportamiento adulto futuro. Si uno ya arrastra tras sí un bagaje de desamor con los padres, de frustración, de soledad, de confusión... se tiende a utilizar el amor como un parche curita, como válvula de escape, como opio.

No es el camino de la libertad, sino el del encadenamiento.

Sin embargo, es el camino que de alguna manera habrá que emprender: el más universal, que es el del error, ojalá para avanzar hacia el acierto.

En cierta forma, en la sociedad en que vivimos es imposible ser libre en el amor.

Sólo puedes ser libre entre las condiciones que te imponen tus heridas ocultas, las limitaciones que te impone la sociedad imperfecta que te formó y en la que estás obligada a buscar tu lugar.

Si quieres ser revolucionaria, será difícil tu camino.

Pero en el fondo el camino es difícil para cualquiera. Que te sirva de consuelo.

Porque tu camino es único: es el tuyo. Si bien hipotética, teóricamente, uno podría ser cualquier cosa y tomar cualquier rumbo, en verdad para cada vida hay un rumbo, un sentido, un camino. El destino, lo entiendo como: lo que ha de ocurrir en mi vida, el camino que he de seguir, cueste lo que cueste. Lo demás es ilusión. Haces tu camino al andar, tal como lo dijo Antonio Machado y cantó Joan Serrat, y lo más importante ―lo único importante― es que
hagas el camino que verdaderamente amas.

Aceptar los desafíos de la vida es lo único que la hace inteligente e interesante, mirando hacia atrás. Si sólo quieres un camino alisado como una supercarretera, te morirás de lata porque en el fondo habrás hecho arreglos, pero no habrás vivido tu vida, la que estás destinada a vivir.

Si te vas al otro extremo y rehúsas aceptar toda limitación, terminarás igual acomodándote de alguna forma.

Sé libre, fiel a tu libertad. No esperes el aplauso de los hombres (aunque tal vez ―de seguro un poquitito aunque sea― de tus amigas mujeres y de tus amigos hombres).


     14.  LA LIBERTAD EN EL AMOR Y EN EL TODO

La libertad está poco entendida en general, pero es en el ámbito del amor romántico donde existe la mayor confusión al respecto.

Piensa en la libertad en el sentido de darte libertad a ti mismo
y a los demás; no en el sentido de recibirla gratis, o de exigirla al otro. O de que otros te la exijan para ellos pero no para ti.

La libertad es un estado de ánimo y de espíritu. Es ―como tú bien sabes― un intangible.

Es un regalo cuando se recibe y cuando se da, un regalo de amor.

Es un premio cuando se logra después de luchar por ella, a veces pagando con la propia vida.

Es exigente cuando requiere de uno actuar sin ego, sin petulancia, sin violentar al otro. En tales momentos, el amor es quien convence a uno a defender, a ser el garante de la libertad del otro.

Quien no tiene espíritu aún no sabe lo que es ser libre, ni aspira a ello.

Estás libre cuando no dependes, cuando tienes autonomía, sobre todo psicológica y emocional. En el amor estás libre cuando amas sin pedir ni necesitar nada a cambio, ni siquiera que te amen de vuelta, ni siquiera que les caigas bien.

Estás libre cuando tienes alternativas, opciones. Amas libremente cuando el objeto de tu amor tiene la opción (abierta desde ti) de amarte a ti o a quien sea que él ame más.

Estás libre cuando no te sientes culpable, sobre-excitado, enganchado, ansioso, violentado. Amas libremente cuando las personas a quienes amas no se sienten culpables, ansiosas ni violentadas por tu amor.

No hagas nada contigo mismo que te produzca esos registros, y obrarás a favor de tu libertad. Tampoco les hagas nada a los demás que los conduzca hacia esos registros, y obrarás a favor de su libertad, e indefectiblemente, a favor de la tuya también.

Como ves, es difícil ser libre. Sólo se forja la libertad a costa de grandes decisiones y actos de elevada intención. Y tras mucha reflexión, constante meditación. Y después, hay que sacarse la mugre siendo consecuente. Aunque por supuesto que es posible y se debe buscar siempre el punto de equilibrio. No se trata de martirizarte. Si estás martirizándote, no importa que sea en aras de la Libertad, te has hecho esclavo de
tu concepto de la Libertad. O sea: no eres libre.

Primero la libertad es interna y después, externa. La libertad está en las mismísimas células, en el cuerpo, en las neuronas.

Donde hay caos, no hay seres humanos libres.

Donde hay desorden puede haberlos, pero siempre que haya una coherencia por debajo de la aparente locura y caos.

Por otro lado, donde hay mucho orden pero hay una incoherencia por detrás o por debajo, no hay libertad sino control: control mental, control emocional, control psicológico. Control desde afuera, impuesto sobre la interioridad, sobre la soberana intención (o subjetividad).

La interioridad es la subjetividad. Es sagrada. Violar, prohibir, perseguir, castigar la vida interior, la subjetividad de otro ser humano, es atentar contra su espíritu, es destruir su humanidad, es asesinar su esencia libre.

Puede que termines con un cuerpo muerto en tus brazos, pero su esencia libre no morirá jamás.

Por otro lado, imponer tu interioridad a otros que no la sienten suya, es traicionarte a ti mismo en tu humanidad, porque tú y el otro, son uno pero
no son idénticos. Son diversos. Los seres humanos podemos unirnos en nuestra diversidad, pero jamás uniformarnos en libertad.

La diversidad es necesaria para que la especie siga su evolución libre, sin límites.


     15.  CÓMO SE SIENTE SER LIBRE

Me encanta pagar las cuentas porque después una se siente tan liviana…

Después de una gran desilusión, por ejemplo, una ruptura amorosa, llega un momento de paz, tras el llanto o la tristeza, en que de repente te sientes… neutra… en silencio por dentro… liviana. Es un registro rico.

Por cierto, siempre vuelve el otro registro: de pena, desazón, confusión o tedio... pero no creas que terminará todo en eso. Lo otro siempre volverá de visita. Y si pones fe en tu camino, esa cosa neutra volverá y se instalará en tu casa. Tendrás paz.


     16.  LA LIBERTAD EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS

La felicidad tiene que ver con la libertad interna expresada hacia el mundo, no con la subjetividad coaccionada por un sistema que te impone su marca de “libertad”.

La jaula de oro en la que te ofrecen todo pero nada es tuyo ―todo está puesto para que no jodas―. Y si quieres joder, te permitimos la droga, el sexo, el alcohol, lo que tú quieras, total es tu propia destrucción, que nos tiene sin cuidado, y no la destrucción de los intereses nuestros, del club de los poderosos.


     17.  LA MALDAD Y LA BONDAD

La maldad no existe en forma pura, tampoco la bondad. Olvídate de juzgar en base a las apariencias, si no serás un iluso o un tarado, y más temprano que tarde comerás caca.

¿Cómo se reconoce lo bueno, y lo malo? Es importantísimo que aprendas a hacerlo aunque demores la mayor parte de tu vida.

Lo bueno es neutro y te deja tranquila.  Pasa desapercibido. No se impone. Deja ser.

Muchas veces la maldad se hace la publicidad de que es buena.  La Maldad pasa gato por liebre, siempre. Por eso, hay que escuchar la intuición mucho en esto y no creer demasiado hasta que hayas observado ―y con detenimiento, no a la rápida― el fenómeno bajo estudio y sus efectos colaterales. Lo bueno tiene efectos suaves, graduales, aunque al principio puede ser hasta desagradable y difícil de aceptar, incluso con gusto amargo, como un remedio. Lo malo hasta puede producir placer y cierta calma al comienzo, pero a la larga crea situaciones crecientemente caóticas en derredor, conflictos, desazón, zozobra.

Cuando hay discurso de culpa: cuidado.

Cuando hay discurso de odio: cuidado.

Cuando hay mucho discurso (de amor, santidad, sabiduría, responsabilidad...): cuidado.

Cuando se dice una cosa y se hace otra: cuidado.

Cuando hay ocultamiento, opacidad o cambios repentinos de onda: cuidado.

Cuando hay una atmósfera de temor, de control: cuidado.

Apártate de todas esas cosas. Si no es posible, estúdialas con distanciamiento mental y periódicamente vete a un lugar dentro de ti donde hay bondad, amor, protección, belleza, humor, sosiego. Donde puedas descansar de la batalla, cargarte las pilas nuevamente después del derroche energético. Se trata de una lucha.

Sepa que no importa cuán fuerte sea la maldad, la crueldad, la descalificación a la que te encuentres expuesto, hay algo en ti que es tanto más poderoso y que la maldad no puede comprender, ni destruir. En casi todos los casos, la presión de la maldad sólo agiganta más la fuerza opuesta, si bien puede pasar mucho tiempo antes de que la fuerza de la Vida quite al opresor de su camino.

Pero indefectiblemente, lo hace.

Lo bueno es luminoso.

Lo bueno no pide nada.

Lo bueno hace su trabajo y desaparece.

Lo bueno se nota por su ausencia más que por su presencia.

Lo bueno es humilde y modesto, pero no servil.

Lo bueno es generoso, pero no derrochador.

Lo bueno reconoce límites pero no es miserable.

Lo bueno no es vistoso, ni seductor.

Lo bueno no es siempre igual, muta por fuera, pero por dentro jamás.

Lo bueno y lo malo ―ambos— están en ti. Conocer lo bueno y lo malo, y hacer la mejor elección para que lo positivo crezca en ti y gobierne tu vida, es tu gran trabajo de autodesarrollo y autoconocimiento.


     18.  LA DEBILIDAD DEL DINERO

Siempre se habla del Poder del Dinero, del Poderoso don Dinero, etc. Se teme a quienes tienen dinero, cuando menos se los respeta y admira.

Admiro a quien sabe manejar el dinero, quien sabe ganarlo para poder vivir con autonomía y dignidad.

Pero no le achaco más importancia al dinero que como el medio que es, indispensable para desenvolverse en el mundo, para desarrollarse individual y socialmente.

El dinero no tiene poder sobre tantas cosas esenciales. Nombrémoslas porque se nos olvida.

No tiene poder sobre la salud una vez quebrantada.

No tiene poder sobre la mala conciencia, la conciencia rebelde, o la despierta.

No tiene poder sobre la tierra, aunque pueda contaminarla por muchos años.

No tiene poder sobre la muerte, ni sobre la vida, ni sobre el futuro, aunque se jacte de tenerlo.

No tiene poder sobre la creatividad humana, que es capaz de inventar caminos de supervivencia en que el dinero ocupa un muy pequeño espacio.

No tiene poder sobre sí mismo.

No tiene poder sobre la Memoria.

No tiene poder sobre el Cosmos.

Y finalmente: no tiene poder sobre el Tiempo.


     19. LOS CAMBIOS DE VIDA

Los cambios superficiales se notan. Los cambios profundos te toman por sorpresa. Los cambios profundos no figuran en calendario, los otros sí.

Lo verdaderamente milagroso es quitado de bulla.


     20.  LA AMISTAD Y LAS MEJORES RELACIONES

Se necesita tiempo porque conocer a las personas demora. Rara vez ocurre.

La gente no te dice nada antes que hayan pasado unos ocho años. Las mejores conversas y proyectos vienen sólo entonces.

Claro que hay montones de relaciones entremedio que igual valen la pena. Diría que las relaciones con los demás son lo que hacen que valga la pena vivir.

Todo el resto es puro andamiaje. Inversión pura sin expectativa de rédito.

Esto es el problema con el punto de vista del negociante. El rédito en el ámbito de las relaciones humanas no es medible según los parámetros del comerciante, ni del economista.

De hecho, las relaciones humanas en que hay rédito, utilidad, retorno del capital, suelen ser las más infernales y grotescas.


     21.  LA ENERGÍA—LA CONSIGNA DE NUESTROS TIEMPOS

Hoy todos ya hablan de “la energía”. La energía hace esto, hace aquello, se siente así o asá, me lleva a hacer esto y no aquello, la siento bien o mal, se encuentra en tal lugar y no en otra, la casa o la oficina o las montañas tienen una energía y no otra, etc.

El lenguaje apunta a la sensibilidad de una sociedad, al igual que la vestimenta y las artes.

El indumentario militar se puso de moda un par de décadas atrás y sigue fuerte con algunas modificaciones. Ya estamos acostumbrados a los punk, los góticos, los hippies, los hipster, los étnicos, los monitos animados… son energías, vibras, sellos, códigos. Cada uno puede jugar a ser artista, milico, zombi, clon, tatuaje viviente, ferretería con patas. El llamado “New Age” surgió en EE.UU. y arrasó con todo el occidente, llegó a Chile en los ochenta y se ha adueñado de ella.

(Bueno en realidad, siempre Chile ha sido del New Age pero nunca antes lo había comercializado; todo lo contrario, los pueblos indígenas, guardianes de los secretos milenarios de la Pachamama, por poco son arrasados por los del New Age de los Descubrimientos y la Conquista. Los norteamericanos aplastaron a los indígenas y 300 años después se arrepienten y convencen a los indígenas a convertirse en dueños de casinos mientras ellos comercialicen artesanías, cristales y cursos de chamanismo).

Estamos viendo un momento de grandes cambios, de un gran ocaso y un gran amanecer.

Como siempre ocurre en tales momentos, la violencia y la magia surgen con fuerza. Lo establecido tambalea y se desmorona.

¿Qué es lo que tambalea y desmorona?

Lo que se resiste al cambio.

Lo que se araña, se estanca, lo que tiene miedo o pereza.

Lo que se encierra en su mundo perfecto y...muerto.

Lo que acapara todo y no caga... y se llena de mierda.

Lo que anda tenso porque absorbe cada vez más tensiones, hasta que explota, sea por fuera o por dentro.

Lo que se cree invencible.

Lo que se cree dueño de lo que no es suyo.

Y... ¿cómo es eso que se llama
energía?

Está en todas partes, al mismo tiempo.

El espacio y el tiempo no le significan nada.

O sea: es omnipresente y eterna.

Está en todo ser vivo y muerto, pero en lo vivo, vibra con mayor frecuencia.

Va más allá de la vida y la muerte. Está viva y está muerta a la vez.

Es expansiva, no se puede encarcelar, atrapar, mantener inmóvil salvo por breves momentos o espacios.

Cambia de forma, siempre está en tránsito de un estado a otro.

Viene en forma sólida, líquida y gaseosa.

Sabe.

Es indiferente a todo lo que le afecta a la sensibilidad humana. O sea, es neutra. No tiene emociones humanas.


     22.  LOS TIEMPOS DEL FIN...

Buenas noticias: todo lo viejo se está derrumbando solo.

Malas noticias: esto significa que ciertas partes probablemente muy queridas tuyas también se derrumbarán. Tendrás igual que llevar el embarazo de lo nuevo y hacer el trabajo de parto. Después, terminarás formando parte de la generación vieja, enfrentada al desafío de la nueva.

Pero por lo menos, el mundo habrá cambiado. Habremos salido por fin de los tiempos... de la prehistoria.


     23.  SER JOVEN ENERGÉTICAMENTE

No se refiere a la actividad física externa. Uno puede seguir yendo al gimnasio, practicando deportes, frecuentando los lugares donde pulula la juventud, etc. Incluso uno puede verse joven, puede tener edad de joven, pero no ser joven en términos energéticos.

Los niños y jóvenes “fluyen”, tienen una energía más fluida que la de los adultos, es por esto que son más juguetones también. No llevan tanta carga encima y no quieren asumirla. Por ello que no tener responsabilidades es la bendición de un niño, y la crisis por la que pasan los adolescentes es la contradicción entre adquirir libertad a costo de asumir las responsabilidades de un adulto. Probablemente nuestra sociedad plantee mal “la responsabilidad” y ciertamente impone una imagen unilateral de lo que significa asimilarse a la sociedad como adulto. Hay mucho bagaje innecesario, mucho de negocios entremezclado con todo. Hay también un alejamiento drástico de la hermosa interioridad de la niñez y todo se vuelca hacia fuera. Se pierde el estado bendito que no es sino la conexión natural consigo mismo. Lo de afuera se torna repentinamente invasivo y entre tanta exigencia desde fuera empieza a crecer el vacío interior.

También crecen los vacíos entre las personas y esto es natural en la carrera entre egos para llegar a ser mejor, más lindo, más inteligente, más admirable que todos, cuando en verdad el adolescente lo que añora es conservar el sentido de pertenencia oceánica que se pierde rápidamente pasada la niñez, y que es reemplazado ―entre tanto cambio biológico, psicológico y emocional— por el anhelo de pertenencia al grupo de los pares. Toda la armonía de la niñez se ha transformado en sensaciones extrañas y en el registro de distanciamiento de los padres, incluso de los hermanos, de los adultos que antaño eran la autoridad admirada y protectora y que ahora son la autoridad disciplinaria, diferenciadora e incluso: desmitificada.

Hay un cambio de sistema de tensiones que inevitable y radicalmente acompaña los cambios físicos y hormonales. El nuevo sistema de tensiones es el correlato físico del cambio psíquico. Es un nuevo momento de proceso y no hay otra posibilidad aparte de aprender a funcionar de otra manera, transformarse en un nuevo ser.

La juventud como etapa vital es más corta que la adultez. Está llena de energías y cambios, es la etapa de mayor dinámica interna y externa de nuestra vida. No es de extrañar entonces que los jóvenes sean tan rupturistas, tan apasionados, tan entregados a todas las sensaciones y experiencias. Que sean tan envidiados por los adultos que se sienten ya atrapados y oprimidos; y tan admirados por los niños, tan irreconocibles para sus padres... y para sí mismos.

Si nuestra sociedad estuviera menos asustada por la ambigüedad y lo informe, más ducho en los procesos de la psique y más amante de la libertad verdadera, no sería tan infernal el pasaje de una etapa vital a la siguiente.

Pero en fin, no vivimos en ese mundo aún. Tengo fe que ese mundo llegará, un día no lejano.

Y por mientras, vivo como si ya llegó. Tengo la suerte de que he creado un hábitat, un universo paralelo, de modo que quien atraviese el umbral de mi casa, pasa por un portal y ya ese mundo futuro, se torna presente.

……

Ser joven es estar en contacto con lo interno que está en constante cambio.

Es tener la disponibilidad a morir y renacer. Porque el mismísimo crecimiento, muerte y regeneración de nuestras células obedece a la ley de nuestra naturaleza como seres de cambio y transformación.

Los jóvenes también necesitan aprender sobre su esencia para enfrentarse con mayor ecuanimidad a los cambios que tantas veces, en la sociedad tal como está, deben enfrentar solos por el abandono de los adultos. Incluso los adultos, quienes tienen el papel de ayudarles en la mayoría de los casos, sólo los ayudan a reconocer y reforzar lo que la mirada adulta reconoce y aprueba, como útil para seguir aportando a una construcción social inherentemente hostil a todo lo nuevo que no se preste para la venta, la compra o la transacción.

Ser joven es tomar el voto de la rebeldía, la rebeldía que exige ser fiel a lo que uno es, lo que uno debe ser, aunque no tenga nada que ver con los modelos de lo aceptado y lo exitoso, sin perjuicio de poderlos asumir miméticamente hasta cierto punto.

En la mayoría de los casos la juventud es tan breve como un bello sueño.

La juventud tampoco está libre de lacras. También es prejuiciosa, es rígida, es superficial, intolerante, arrogante. Mira al adulto, al anciano, con indiferencia y menosprecio. Está absorta por su pequeño mundo o fugada en sus magníficos sueños.

En definitiva, la adultez de cada joven es o debería ser el campo de prueba de su fortaleza e inventiva para hacer realidad sus mayores sueños, y no meramente un traje hecho a medida de la sociedad que el/la joven se colocará mansamente a fin de ser aceptado/a y aplaudido/a por ella.

La sociedad sobreviviría aunque otorgase participación a los jóvenes para que la desestructuren y recreen. De hecho esto es siempre lo que ocurre al final.

Como están las cosas, todos fingen ser jóvenes pero pocos se atreven a vivir fuera del redil. La juventud es un asunto de facha para almas ausentes o muertas.

Los jóvenes siempre están frente a la espada de Damocles: cómo crear lo nuevo cuando uno lleva lo viejo dentro de sí. Respuesta: comprender que la dualidad es sólo el punto de partida, ya que la dualidad es también la unidad, y se es una flecha del tiempo.

En fin, no se trata de decírtelo todo. Tú tendrás que seguir escribiendo este libro, y todos los libros del mundo.

                               ―COMIENZO―

Elizabeth Medina
Santiago de Chile
Terminado en Julio de 2010