Alma Filipina

Severino Reyes

Conocido con el pseudónimo Lola Basyang, Reyes fue un prolífico escrtitor en tagalo y español. Escribió la muy popular zarzuela Walang Sugat (1939) que fue presentado internacionalmente en los años 80, y fundó Liwayway, una revista "comics" en tagalo donde publicó los muy populares Cuentos de Lola Basyang (Mga Kwento ni Lola Basyang). Entre sus obras teatrales en español, se destaca Alma Filipina.Publicamos aquí unos fragmentos de esta obra. Un aspecto interesante de esta obra es el uso del chabacano por parte del criado, Momoy.


PERSONAJES: Nina y Belén, hijas en primeras nupcias de Don Rafael, padre de Eduardo, hijo de Carmen, esposa en segunda nupcias de Don Rafael; Sánchez, amigo de la familia; Momoy, criado

ACTO ÚNICO

Sala de una casa rica. A la izquierda del espectador, un sofá con dos sillas en cada lado. A la derecha, un velador con varias sillas alrededor, sobre la mesa dos álbums de postales. Al levantarse el telón, Don Rafael sentado en una de las sillas al lado del velador, leyendo un periódico. Nina y Belén, al momento aparecen por la derecha, segundo término.

ESCENA PRIMERA
Don Rafael, Nina y Belén

NINA
Papá, ¡no creíamos que te habías casado con Carmen, para que nos haga sus criadas!

BELÉN
Para que la sirvamos como a una gran señora!

D. RAFAEL
¿Por qué me decís esas cosas? Carmen es buena, Carmen es para vosotras una madre cariñosa...


ESCENA TERCERA
Momoy, Carmen, Nina, Belén

MOMOY
¿Cosa ñora de desprepará?

CARMEN.
Mi desayuno.

MOMOY
Nuay ñora, eh.

CARMEN
¿Cómo que no hay?

MOMOY
Ya cabá ya ñora; niña Belén ya mandá comí con nisós todo.

CARMEN
¿Pero no sabes que no me he desayunado todavía?

MOMOY
Sabe mismo ñora. Ya jablá pa yo con niña Belen que usté no pa ta desayuná eh, ya contestá conmigo: "deja bos con ella morí de jambre; camarón que ta dormí ta se llevá el corriente."

CARMEN
¡Me quieren matar de hambre! ¡Dios mío, qué malas son!
(Llora.)

MOMOY
(Compadecido) De si comprá yo con usté champurrado.

CARMEN
No, no me compres nada. (Momoy vase. Carmen continúa.) Tenían razón: debo morirme de hambre por tonta, porque tolero todo esto. (Llora) ¡María santísima: esto ya es much sufrir! ¡Eduardo: ven y sálvame de este martirio! Libra a tu pobre madre de las garras de estas arpías sin entrañas. (Llora. Momoy sale con un papelito doblado que entrega a Carmen.)

MOMOY
Ya traé ñora el escribiente del señorito.

CARMEN
¡Ah!, es de Rafael. (Lo abre y lee.)
Carmen: el buque ya está fondeado; viene Eduardo: allá voy a recibirle. Tu Rafael.

(Después de leer la cartita la deja sobre la mesa velador y exclama:) ¡Gracias a Dios!

NINA
(Sale con Belén) ¿Dónde está la carta de papá?

BELÉN.

¿Dónde está?

CARMEN.
(Sin volver la cara) Ahí está sobre la mesa.
(Vase)


ESCENA CUARTA
Nina, Belén, Sánchez y Carmen.

NINA
(Después de leer la cartita)
Llegó Eduardo.

BELEN
Entonces, más orgullosa se pondrá doña Boba.

NINA.
¿Boba, eh? Fíate de las bobas; perro callado muerde mucho. Esa es más lagarta que cualquiera de nosotras. Es una hipócrita.

SÁNCHEZ
(Sale)
Hola, simpáticas niñas. (Dando la mano a Nina) ¿Qué tal?

NINA
Bien Sánchez, bien, ¿y tú?

SÁNCHEZ. Regular, chica, regular. (Dando la mano a Belén) ¿Qué tal, Belén?

BELEN
Regular de bibingka! Igualmente.

SANCHEZ
¡Siempre guasona! ¿Conque eres tu regular de bibingka, eh? (Dando palmaditas a Belén en la barbilla.)

BELÉN
¡Salvaje!

SANCHEZ
¿Dicen que llegó Eduardo?

NINA
Eso dicen.

BELEN
Dicen eso. ...............


EDUARDO
¿Permitirás, por ventura, que lleguemos ante los Tribunales y que allí, delante de miles de personas, probara yo hasta la saciedad que mi padre es un hombre débil y esposo indigno? ¿No crees, papá, que es muchísimo mejor y más prudente que lavemos en casa estos trapos?

D. RAFAEL
(Muy abatido) ¡Eduardo, basta ya!
(Lo dirá con voz ahogada.)


EDUARDO
Papá, gracias que, al fin, me has comprendido;ahora me queda un ruego: procura arreglar los intereses de mamá; ¡hay que dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios! Todo para tu mayor tranquilidad.

D. RAFAEL
¡Todo se hará todo, todo! ¡No hables más!
(Después de una pequeña pausa, de repente Eduardo corre hacia D. Rafael, coge ambas manos la derecha de éste y la besa con efusión.)

EDUARDO
Papá, perdona a tu hijo; si ha estado bastante duro para contigo esta vez, culpa a las circunstancias, y no a él.
(Deja a su padre y corre hacia Nina y Belén, y las besa en la frente, una por una.) Hermanas mías, ¡perdón! Siempre seréis mis hermanas queridas. No me he olvidado, ni en un solo momento, de que sois mis hermanas. ¡Pero mi madre es mi madre! (Se coloca en medio del cuadro.) Si mi decisión os ha parecido violenta, no la achaquéis a la supuesta americanización de mi alma, no: el alma de un filipino no se sajoniza jamás; las que se sajonizan son las costumbres. Mi alma, a pesar de mis años en América, no ha cambiado, es la misma, sigue siendo filipina, y como tal, es muy noble y generosa...
(TELÓN)



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Tomo XI, no.2,
Otoño 2007

Director: Edmundo Farolán



En este número:

Alma Filipina

Severino Reyes

A ti Guillermina
Luis F. Nolasco

Mañana del amor

Federico Espino Licsi

Nostalgia Filipina
de Guillermo Gómez Rivera

José Mario Alas

Mon Ultime Adieu,
una nueva traducción en francés

del poema de Rizal

Dominique Blumenstihl

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