Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, números 1-2
DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
24 DE FEBRERO DE 2025
EDWIN AGUSTÍN LOZADA nació en San Fernando, La Unión, en 1958. Desde 1968 ha vivido en San Francisco, California. Cursó estudios de filología española y música en la Universidad Estatal de California en San Francisco (SFSU). También fue estudiante en la Universidad Complutense de Madrid durante el curso 1980-1981. Como bailarín, fue miembro de Rosa Montoya Bailes Flamencos en San Francisco (1988-1993). En 2000, con un grupo de profesores de español de California, pasó cinco semanas intensivas en Chile como becario Fulbright-Hayes. En 2001 fue becado en arte literario por el San Francisco Individual Artist Commission por su primer poemario bilingüe Sueños anónimos/ Anonymous Dreams. Es autor de otros dos poemarios en español: Bosquejos (2002) y Recuerdos (2021). Ha trabajado como profesor de español en varios centros docentes en California durante 35 años. En 2021 recibió el VII Premio José Rizal de las Letras Filipinas otorgado por el Instituto Juan Andrés, Grupo de Investigaciones Humanismo-Europa. Actualmente es presidente de Philippine American Writers and Artists (PAWA), cofundador y curador de The Hinabi Project: the Art of Philippine Textiles, y desde 2017 director de Revista Filipina.
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, números 1-2
DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
24 DE FEBRERO DE 2025
EDWIN AGUSTÍN LOZADA nació en San Fernando, La Unión, en 1958. Desde 1968 ha vivido en San Francisco, California. Cursó estudios de filología española y música en la Universidad Estatal de California en San Francisco (SFSU). También fue estudiante en la Universidad Complutense de Madrid durante el curso 1980-1981. Como bailarín, fue miembro de Rosa Montoya Bailes Flamencos en San Francisco (1988-1993). En 2000, con un grupo de profesores de español de California, pasó cinco semanas intensivas en Chile como becario Fulbright-Hayes. En 2001 fue becado en arte literario por el San Francisco Individual Artist Commission por su primer poemario bilingüe Sueños anónimos/ Anonymous Dreams. Es autor de otros dos poemarios en español: Bosquejos (2002) y Recuerdos (2021). Ha trabajado como profesor de español en varios centros docentes en California durante 35 años. En 2021 recibió el VII Premio José Rizal de las Letras Filipinas otorgado por el Instituto Juan Andrés, Grupo de Investigaciones Humanismo-Europa. Actualmente es presidente de Philippine American Writers and Artists (PAWA), cofundador y curador de The Hinabi Project: the Art of Philippine Textiles, y desde 2017 director de Revista Filipina.
LO HISPANO Y LA IDENTIDAD EN LOS POEMAS
DE EDWIN AGUSTÍN LOZADA
Durante mi primer semestre universitario, recuerdo aquella tarde en la biblioteca de la Universidad Estatal de San Francisco cuando al azar descubrí un ejemplar de Poética, Antología de Poetas Filipinos por Alfredo S. Veloso. Fue un descubrimiento que cambió mi vida para siempre. Gracias a esta publicación empezaba a conocer la poesía filipina en español. Esta colección de tesoros literarios en lengua castellana me dejó una sensación de asombro, maravilla, orgullo e inspiración. Entonces se me presentó una meta: que un día contribuiría a la literatura hispanofilipina. Desde entonces he publicado tres poemarios: Sueños anónimos (2001), Bosquejos (2002), y Recuerdos (2022).
Voy a leer unas líneas de “La dama de blanco” de mi libro Recuerdos, Colección Oriente, Editorial Hispano Árabe, 2022, edición publicada bajo el patrocinio de la Academia Filipina de la Lengua Española.
Me crie en estas islas tropicales mecido por los susurros, melodías y ritmos de los cuentos fascinantes y misteriosos de mi padre y mi abuela. Historias de seres fantásticos, de duendes, de los ansisit, de gente que poseían poderes mágicos, que guardaban conocimientos profundos y olvidados, secretos de la tierra y de la experiencia humana y que trascendían las habilidades de un ser común y corriente. Gente como los albularyos, brujos, los mangkukulam, los aswang. Abundaban los cuentos cautivadores y a veces escalofriantes sobre los fantasmas que vagaban por ciertas casas y lugares y que se revelaban, no a mí, sino a personas escogidas como a mi padre. La historia del perro blanco fantasma que a media noche mientras cruzaba una calzada rodeada de altos bambúes murmurantes cerca de un río en la montaña, y de repente, el perro blanco, manso y callado, se desvanecía, se esfumaba como por encanto en medio de la calzada desierta.
Pero de todas las historias que aún resuenan en los laberintos de mi memoria es la de la dama de blanco, la que mejor recuerdo. En todo el mundo existen versiones diferentes que narran la historia trágica de esta dama misteriosa. Para rendirle homenaje a este personaje enigmático escribí este poema en verso libre compuesto de 155 versos.
En mi versión, la dama de blanco encarna lo hispano en la cultura filipina. Simboliza los elementos hispanos que se transformaron y que se hicieron filipinos. Representa la lengua española que en algún momento de la historia de Filipinas parecía prometedora y que los escritores, artistas y pensadores de cierta época expresaban en castellano sus visiones y creaciones artísticas, su nacionalismo, el amor que latían en sus corazones por su querida patria. Mas hubo obstáculos en la realización de aquella promesa.
El poema nos sitúa inmediatamente e indudablemente en Filipinas con el primer verso: "Desde Zamboanga a Aparrí". Es un poema ambulante en el sentido de que el lector va caminando, avanzando por el paisaje descrito hacia su encuentro con la dama de blanco. Surge una voz narradora que a veces se dirige al lector general al describir las escenas que se pintan en los versos. A veces se dirige y le guía al lector como si fuese éste la persona que luego se encuentra con la dama de blanco. En algunos momentos la voz narradora se dirige y le habla directamente a la misteriosa dama de blanco. Al final, la voz narradora sugiere al lector protagonista que es posible que la dama de blanco tenga la llave para comprender mejor lo que es la identidad filipina.
LA DAMA DE BLANCO
Desde Zamboanga hasta Aparrí
en una noche tibia y quieta
en la soledad de las calles
desérticas y adormecidas
por la vieja calzada muda
y entumecida que atraviesa
campos de arroz, pueblos dormidos
a la hora encantada cuando
ya se han esfumado los rastros
de la luz del sol y la bulla
vertiginosa de los mil
negocios y ruedas y escándalos
deseos, clamores del día
a la hora encantada cuando
por fin sólo se oye el suspiro
sinuoso y continuo del mar
con la monotonía del parloteo
de los grillos
caminas
gotas de la lluvia lunar
trazan sombras sobre la tierra
allí viene una carretela
eco de la tarde ya antigua
interrumpe por un instante
el silencio onírico del camino
galop, galop, galop, galop
el tambor rítmico
pronto se desvanece
es la hora encantada
una bandada de pájaros negros
silenciosa y apresuradamente
se desliza por el cielo
cual nubes afligidas
que huyen, huyen
sin poder gritar su angustia
caminas
el susurro del viento te acaricia
rumor del mar
grillos
tus pasos
cada vez
más inaudibles
le silbas
a la media luna
brisa
perfume
melancolía inexplicable
sientes la presencia cercana de alguien
volteas la cabeza
hacia atrás
nadie
tus pies avanzan
dejas de silbar
tus pasos
ya inaudibles
tu corazón
ecos de la carretela
galop, galop, galop
la luna mira fijamente
con sus ojos mudos de perla
brisa
perfume
al otro lado de la calzada
¡mira!
en la dirección contraria
a la tuya
aparece caminando
hacia ti
una figura etérea
ah, una dalaga
vestida de blanco
belleza indudable
radiante
su cabello danza
sutilmente con el viento
ella se acerca
hacia ti
pero no llega
camina
pero no llega
invade la lógica de sueños
te habla
algo te está diciendo
pero no la oyes
te estremeces
¿Qué colores escondidos llevarás
detrás de la blancura profunda
y enigmática de tu vestido
que suave y calladamente
se mueve y se estremece
al compás de la brisa nocturna
impregnada de un frágil tesoro
del perfume de tiernos pétalos
de la dulce kalachuchi?
Siento un escalofrío recorrer por todo mi cuerpo y alma
y es la frialdad de tu ataúd impuesto y fabricado
de mentiras nacidas de codicia, cuchillos
y sangre que bulle de ignorancia.
Te enterraron.
Te enterraron los nuevos extranjeros
y hasta algunos a quienes en otra época
llamaste “hermanos”
ayudaron a cavar para crear
tu forzada sepultura
para sofocarte viva
quitarte tu último aliento
pero te escapas
por la noche cuando nadie vigila
vuelas con el hálito de la luna misericordiosa
con los cuchicheos de las mil lenguas
de las camias, las acacias
de los altos tamarindos y los mangos
que acompañan estos caminos
vas en busca de tu hogar perdido
olvidado por casi todos
tu silencio lo dice todo
pero nadie te entiende
ya nadie te comprende
Ano ba ang gusto mon’g sabihin? 1
Ano ang buot mo hambalon? 2
Inya ti kayat mo nga ibagá? 3
Cosa tu quiere decí? 4
¿Qué quieres decir?
Oh, Dama de blanco, ¿qué buscas,
qué deseas?
¿Qué dolores y penas se mecen
dentro de tu alma desolada?
por fin
se te acerca
su rostro
lo has visto en un sueño perdido
la bella dama de blanco
con ternura
te ofrece la mano
te ciega su tristeza
tiemblas
sin saber por qué
estás a punto de llorar
mil caballos precipitadamente
corren y se escapan
de tu corazón
ensordecen
y de repente
ella desaparece
flores de rocío
nacen de tu frente
la luna silente
se abriga
con su manta de nubes grises
se oyen tus pasos
vuelve el canto del mar
el parloteo de los grillos
el arrullo de los árboles
el recuerdo de un perfume
y la desolación alba
de lo que hubiera sido.
Oh, viajero, si por la noche
te encuentras por estos caminos,
recuerda: por aquí va andando
y sigue aún la dama de blanco
en busca de su hogar perdido.
No le tengas miedo, posee
la llave escondida
del secreto
de quién eres tú
1. en tagalo
2. en cebuano
3. en ilocano
4. en chabacano
Dedico este soneto a los miembros de la Academia Filipina y a todos los que, a su manera, con pasión y convicción luchan, como don Quijote luchaba por sus ideales, para que la lengua española no se pierda en Filipinas.
LA DESPEDIDA
A Miguel de Cervantes Saavedra
quien fuera el viento y que mis palabras fueran alas
los deseos constantes de aquella luz febril
que reveló puentes que nadie hubiera atravesado
pero bajo esa luz y fuego, ciego viví
pues queriendo yo querer y creer en lo soñado
la razón abandoné en el abismo del sentir
y avancé con el alma, el corazón hinchado a cuestas
risas, engaños, decepciones a cambio sufrí
amigos que hoy en esta melancolía me veis
no creáis tanto lo que antaño tanto profesé
oigo, siento, veo la calentura mía partir
de aventuras sin ventura me despierto por fin
más sabed que sé quién he sido, quién soy y seré
siempre Alonso Quijano, vuestro amigo noble y fiel
Gracias.