Revista Filipina
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, números 1-2
DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
15 DE NOVIEMBRE DE 2025
FERNANDO ZIALCITA Y NAKPIL es licenciado en Humanidades y tiene un Máster en Filosofía por el Ateneo de Manila. Obtuvo también los títulos de Máster y Doctorado en Antropología en la Universidad de Hawái. Su trabajo académico explora el encuentro entre las tradiciones hispanas e indígenas en Filipinas, especialmente en los ámbitos del arte, la política y la religión.
Junto con Manuel Tinio (hijo), es coautor de Philippine Ancestral Houses 1810–1930 (1980), obra que analiza la evolución de la arquitectura mestiza en las islas. En colaboración con Gilda Cordero-Fernando, publicó Cuaresma: Lenten Beliefs and Practices, y con la misma autora y el padre Francisco Demetrio SJ escribió The Soul Book: An Introduction to Philippine Pagan Religion. Sus reflexiones sobre la identidad filipina se reúnen en dos volúmenes: Authentic Though Not Exotic: Essays on Filipino Identity (2005) e Insular yet Global (2024).
Ha sido conferencista invitado en foros internacionales en Melbourne, Honolulu, Tokio, Shanghái, Pekín, Aix-en-Provence, Madrid, La Coruña, Barcelona, Ciudad de México y Tlaxcala. Ensayos suyos han aparecido en diversas publicaciones internacionales, entre ellas: “La Razón ilustrada visita Manila: apuntes de dos científicos franceses del siglo XVIII”, en México; “L’Art nouveau dans l’architecture philippine: Occident en Orient”, en Niza, Francia; y “Chanted Landscapes”, en Cambridge. Entre 2012 y 2014 presidió el Consejo de Estudios Latinoamericanos de Asia y del Pacífico.
Segunda Etapa. Revista semestral de lengua y literatura hispanofilipina.
2025, volumen 12, números 1-2
DISCURSOS DE INGRESO DE LOS NUEVOS ACADÉMICOS
A LA ACADEMIA FILIPINA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
15 DE NOVIEMBRE DE 2025
FERNANDO ZIALCITA Y NAKPIL es licenciado en Humanidades y tiene un Máster en Filosofía por el Ateneo de Manila. Obtuvo también los títulos de Máster y Doctorado en Antropología en la Universidad de Hawái. Su trabajo académico explora el encuentro entre las tradiciones hispanas e indígenas en Filipinas, especialmente en los ámbitos del arte, la política y la religión.
Junto con Manuel Tinio (hijo), es coautor de Philippine Ancestral Houses 1810–1930 (1980), obra que analiza la evolución de la arquitectura mestiza en las islas. En colaboración con Gilda Cordero-Fernando, publicó Cuaresma: Lenten Beliefs and Practices, y con la misma autora y el padre Francisco Demetrio SJ escribió The Soul Book: An Introduction to Philippine Pagan Religion. Sus reflexiones sobre la identidad filipina se reúnen en dos volúmenes: Authentic Though Not Exotic: Essays on Filipino Identity (2005) e Insular yet Global (2024).
Ha sido conferencista invitado en foros internacionales en Melbourne, Honolulu, Tokio, Shanghái, Pekín, Aix-en-Provence, Madrid, La Coruña, Barcelona, Ciudad de México y Tlaxcala. Ensayos suyos han aparecido en diversas publicaciones internacionales, entre ellas: “La Razón ilustrada visita Manila: apuntes de dos científicos franceses del siglo XVIII”, en México; “L’Art nouveau dans l’architecture philippine: Occident en Orient”, en Niza, Francia; y “Chanted Landscapes”, en Cambridge. Entre 2012 y 2014 presidió el Consejo de Estudios Latinoamericanos de Asia y del Pacífico.
EL HISPANISMO ANTE TRES DESAFÍOS
Era medico mi papa, el Dr. Hilario Zialcita y Legarda. Al jubilarse, se dedicó a su afición cuando joven: escribió romances que se recopilaron en una publicación titulada La Nao de Manila y demás poesías. Era miembro de esta venerable Academia. En casa, conversaba con nosotros en español y nos contaba de la tradición hispana, por ejemplo, de las figuras elongadas del Greco.
También agradezco a mi abuelo, Julio Nakpil, el secretario personal del caudillo de la Revolución, Andrés Bonifacio. Amparó a su viuda Gregoria de Jesús y se casó con ella, siendo mi madre Mercedes una de las hijas. Con su familia, Julio hablaba en español. Escribió unos “Apuntes sobre la Revolución filipina”. Descubrí que florecía el español entre los revolucionarios. Emilio Jacinto, redactó el diario del Katipunan en tagalo para atraer seguidores, pero en 1897, escribió el poema “A la Patria”, en su idioma natal.
Por el Dr. Jorge Mojarro de la UST, acepté la invitación de la Dra. Daisy López. Años atrás, no quería ser miembro porque no domino el idioma. Escribo artículos en español para conferencias internacionales, pero al hablarlo, cometo tropiezos. Jorge me recordó que soy uno de los pocos hablantes del español filipino.
Nacionalistas filipinos desprecian el español como una reliquia que niega lo indígena, fomenta la desigualdad y nos separa de nuestros vecinos. Propongo entonces los siguientes.
Primero, continuemos contribuyendo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua palabras del vernáculo. Ya se incluye “pantalán” que es “en Filipinas, muelle de madera o cañas, que avanza en el mar.” La palabra encarna nuestra tradición de amar al mar como hogar, y de utlizar maderas, como el molave. Nuestras palabras autóctonas en el Diccionario celebran nuestra identidad.
Segundo, resaltemos que el hispanismo, a pesar del peso colonial, nutre un espíritu igualitario.
Como las demás monarquías de entonces, la España del Siglo de Oro era feudal. Pero su literatura celebra héroes plebeyos como Peribáñez. Después de matar a su amo por deshonrar a su esposa, el héroe de Lope de Vega se justifica ante el Rey.
“Yo soy un hombre, aunque de villana casta, limpio de sangre, y jamás de hebrea o mora manchada.”
Aunque sea un campesino, es un ser humano y un bautizado. Admirado, el Rey le perdona. Tal situación es inconcebible en Shakespeare y Molière.
El humanismo español produjo, en el siglo XVI, teólogos que enseñaron que existen derechos humanos universales. También hizo que, a diferencia de las otras potencias, España fundara universidades en su imperio. La universidad de Sto. Tomás admitió indios y mestizos chinos porque, según Domingo Collantes OP, “Si atendemos a nuestro origen, todos somos iguales.” Habló en 1781, en vísperas de la Revolución francesa.
Las revoluciones introdujeron la instrucción pública y gratuita. En 1857, Madrid decretó la apertura de escuelas primarias y gratuitas para ambos sexos por toda la Península. En 1863, se decretó la misma para Filipinas.
Según el Dr. Benito Legarda y Fernández, “La Revolución filipina fue la primera de las Revoluciones asiáticas.” No solo eran disponibles copias de la Revolución francesa en Manila, la política española de inaugurar escuelas para todos contribuyó. Afirmó Jacinto que la igualdad (Pagkakapantay) se funda sobre la Razón (Katuwiran) y las palabras de Jesucristo, “Sois todos hermanos bajo un solo padre.” Sintetizó Jacinto, alumno de los dominicos, la Revolución francesa y el Evangelio.
Tercero, para corresponder con nuestros vecinos asiáticos, profundicemos los estudios ibéricos. En Kioto en 1998 un nacionalista japonés criticó nuestra hispanización. Pero en Kioto en 2014, se celebró la sexta conferencia internacional del Consejo de Estudios Latinoamericanos de Asia y del Pacifico. Los delegados japoneses leyeron ponencias en español corriente. Es más fácil convocar una conferencia en español en Japón, como en Corea, China y Taiwán que en Filipinas. Sus gobiernos fomentan los estudios ibéricos porque valoran Iberoamérica.
Otras ironías. Los documentos oficiales de Macao están en chino y portugués porque China valora la Lusofonia cuyo miembro prominente es Brasil. Vietnam ganó la independencia tras una guerra dura pero mantiene el francés. Existen un hebdomadario en francés, y librerías y tiendas con publicaciones en francés. Los vietnamitas valoran la Francophonie. A diferencia de nuestros vecinos asiáticos, nosotros pensamos en un marco reducido orientado hacia EE.UU.
Miremos al futuro. Yvette Camacho y yo, somos miembros de PACLAS (Philippine Academic Consortium for Latin American Studies), un consorcio fundado por el Departamento de Asuntos Exteriores en 2002 para formar especialistas filipinos en asuntos latinoamericanos. Contra mar y viento, hemos organizado conferencias internacionales. Pretendemos elevar un instituto que facilitará investigaciones por filipinos sobre asuntos latinoamericanos.
Destaquemos la grandeza del idioma de Lope y de Jacinto. ¡Avante!